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Así opera el ‘cerebro’ de la COVID-19

Domingo, 14 de Junio de 2020
La Sala de Análisis de Riesgos (SAR) abrió sus puertas el tres de marzo, cuando la pandemia tocó las puertas de Norte de Santander.

La misión de mantener bajo control la pandemia del coronavirus en Cúcuta y el departamento se ha logrado, en parte, por las decisiones que se toman desde la Sala de Análisis de Riesgos (SAR), más conocida en el ambiente científico como el ‘cerebro’ de la COVID-19.

Abrió sus puertas el tres de marzo, cuando la pandemia tocó las puertas de Norte de Santander.

El Gobernador Silvano Serrano y el director del IDS, Carlos Martínez, lograron en tiempo récord reunir los recursos y el personal necesario para poner en marcha esta estrategia con un solo propósito: detener la expansión de la COVID-19.

Todas las incidencias que tengan que ver con la pandemia, desde la más simple sospecha, el paciente positivo o la persona fallecida por el virus y su destino final es controlado desde la SAR.

Son en total 55 las personas que están al frente de la estrategia que funciona desde este ‘cerebro’ científico, entre operadoras de teléfono, epidemiólogos, médicos, laboratoristas químicos, bacteriólogos y enfermeras.

Genny Bautista Garnica, profesional de vigilancia y salud pública, y una de las responsables de la operación explica que la metodología que se emplea en la SAR es bien compleja dadas las características de la COVID-19 y de la forma en que se contagia y se manifiestan sus síntomas.

El objetivo es hacer el seguimiento y monitereo a los casos sospechosos y positivos, así como al comportamiento de la enfermedad, dice Bautista.

En un Call Center un grupo 20 operadoras recibe las llamadas a través de las líneas que se habilitaron para que la comunidad comunique los casos sospechosos en cualquiera de los municipios del departamento.

La información que se recibe es monitoreada por un grupo de médicos que la analiza y da parte a la Secretaría de Salud para que se active la ruta a seguir con cada caso sospechoso de COVID-19 que se conozca.

A las EPS en las que están afiliadas las personas que están manifestando los síntomas respiratorios se les notifica para que trasladen personal médico a los domicilios y brinden la atención requerida, añade Bautista.

A partir de este momento es que el ‘cerebro’ empieza a actuar con el seguimiento de los pacientes, lo cual incluye  el monitoreo inmediato de los posibles portadores de COVID-19 por espacio de 14 días, al igual que a  su núcleo familiar, pero también a las personas que hayan tenido contacto con ellos en los últimos 14 días.

Si la persona requiere hospitalización o cuidados intensivos se ordena también, precisa Bautista, quien añade que asimismo desde la SAR se emiten decisiones en relación a las estrategias que se tengan que emprender en aquellos sitios en los que se estén presentando casos seguidos de contagio, con búsquedas activas, para notificarlos a las administradoras de salud.

Se están tomando muestras también porque hay personas asintomáticas que tienen el virus. En muchos municipios se está yendo casa por casa, dice.

A Sandra Milena Corredor Banco, jefe de vigilancia de salud pública del departamento y pieza clave en la toma de decisiones del cerebro, una cosa le preocupa sobremanera: que la gente no haga el correcto uso de las medidas de protección y de bioseguridad.

El autocontrol es clave y va seguir siéndolo por mucho tiempo, si queremos que la pandemia acabe algún día, por eso es importante que la información que emitan las autoridades sea creíble para la gente, dice la experta.

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Otra preocupación que nos asistió en un principio fue que no se contara con la capacidad instalada suficiente para atender a los pacientes que pudieran contagiarse, pues para nadie es un secreto que las IPS y las UCI permanecían siempre copadas, dice Corredor.

La responsable de la vigilancia de la salud pública reveló que en el control de infecciones respiratorias ya se tenía ganado un tiempo en cuanto al control epidemiológico, pues cuando irrumpió el coronavirus en el departamento se estaba saliendo de un brote de sarampión con más de 200 casos.

Corredor explica que la fiebre es síntoma de muchas enfermedades, de ahí la complejidad de la información que llega a la SAR para ser analizada y poder tener la certeza de que se trata de COVID-19.

Lo mismo sucede con los protocolos que se deben manejar cuando una persona fallece, ya que se debe prevenir el contagio a los familiares.

En estos momentos no hay ningún paciente en UCI por coronavirus y solo uno está hospitalizado, dice Corredor.

Cerco efectivo 

Desde todo punto de vista, el trabajo en la sala SAR es complicado teniendo en cuenta que desde allí se hacen análisis de riesgo, se evalúan los casos positivos y los sospechosos, dijo el director del Instituto Departamental de Salud (IDS), Carlos Martínez.

Para el Gobernador Silvano Serrano, la idea es poder hacer un cerco epidemiológico a esas personas que hayan hecho contacto con pacientes positivos en su fase asintomática, en la que la fuente de contagio, por supuesto, es alta.

Esto último dificulta que hagamos una contención mucho más oportuna, pero se trabaja en eso gracias a ese trabajo decidido y responsable de todo el personal del IDS, de la Secretaría de Salud Municipal, la Policía nacional, el Ejército,  y todas las personas que se articulan con nuestros epidemiólogos de campo y del Instituto Nacional de Salud en la búsqueda de nexos y cercos epidemiológicos para evitar la propagación del virus en la ciudad y el departamento, dijo Serrano.

Bueno saberlo

Los hipertensos y diabéticos, sin importar la edad, se aconseja que permanezcan en sus casas.

Lavarse las manos cada vez que sea necesario.

Usar tapabocas.

Mantener la distancia de 2 metros, mínimo, con las demás personas.

El ocho por ciento de los muertos de Norte de Santander por COVID-19 eran obesos, no padecían otra comorbilidad.

El virus lE da más duro a los hipertensos que a los diabéticos. De los 13 muertos, 6 eran hipertensos y mayores de 70 años.

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