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En Cúcuta hay busetas sacadas de circulación en otras ciudades

Domingo, 18 de Marzo de 2018
Este año, 400 unidades deben ser chatarrizadas, de acuerdo con la ley, pues arriban a sus 20 años de servicio.

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La razón por la cual los propietarios de busetas de transporte público urbano de Cúcuta mantienen aún en servicio sus vehículos, pese a que ya cumplieron su ciclo de vida útil es porque las autoridades de tránsito y transporte lo permiten.

La afirmación la hizo Adelaida Rangel González, empleada de una EPS y usuaria de este servicio en la capital nortesantandereana desde hace más de 15 años. 

Rangel se moviliza en este medio de transporte de su casa al sitio de trabajo, según ella, en condiciones inseguras, debido a que las busetas, o también conocidas lechuzas, presentan fallas en su cojinería, latas, llantas, luces, gases y hasta de frenos.

“Estas condiciones, permitidas en la ciudad por las autoridades de tránsito, atentan contra la vida de usuarios y peatones, pero además contra el medio ambiente de la ciudad, porque a diario se contamina con emisiones de gases tóxicos”, dijo el abogado ambientalista Gerardo Guzmán.

El subdirector de transporte público del Área Metropolitana  (AMC), José Gregorio Botello, no desconoce esta situación. En días pasados en una entrevista con La Opinión, precisó que para este año 400 busetas deben ser chatarrizadas, pues cumplen los 20 años de servicio, tal como lo establece la norma de transporte colombiana. 

A medida que vayan saliendo las fechas correspondientes se les va venciendo las tarjetas de operación, que son renovadas por el AMC, pero al pasar de los 20 años de servicio no son expedidas nuevamente, quedando automáticamente fuera de servicio. “Si siguen trabajando así se les inmoviliza las busetas y son llevadas a la chatarrizadora”, precisó.

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El secretario de Tránsito, José Luis Duarte, indicó que ya se notificó a los gerentes de las empresas de transporte que se les vencía el plazo este año, para que eviten ser sancionados.

No obstante, este conocimiento de las autoridades, el aire que respiran los cucuteños cada vez es más contaminado debido a que los propietarios de las busetas no cumplen con los controles preventivos de gases ni de revisión técnico-mecánica. Las busetas siguen circulando.

El ingeniero Diego Pérez, jefe de piso del Cedac, único centro de diagnóstico automotor oficial de Cúcuta,  aseguró que hay dos clases de revisiones que debe cumplir el parque automotor de servicio público colectivo: la anual y la preventiva, esta última se cumple cada dos meses y en un 40 por ciento la eluden los propietarios de busetas.

Para Pérez este grupo de busetas ya debió salir de circulación, porque emite gases contaminantes.

Sumada a la omisión de los empresarios, hay otro ingrediente que termina por agudizar el problema de la contaminación: las busetas viejas que se están trayendo de otras ciudades del país, “sin ningún control de las autoridades de Tránsito”, dijo el gerente general de Transportes Ontiveros, Miguel Ángel Flórez.

El empresario dijo que Cúcuta se convirtió en el cementerio de las busetas viejas de Colombia. “Las están trayendo, les invierten cinco millones de pesos y las revenden a razón de $40 millones al conductor que siempre ha querido ser propietario de bus, para que pague 100.000 diarios”.

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Pero por qué este negocio es tan lucrativo. Diógenes García, ingeniero automotriz, respondió que es por tres razones poderosas: “las compran regaladas, aquí la gasolina es más barata y, lo mejor, las autoridades no molestan”.

García dijo que como si fue poco se está configurando también una especie de gemeleo que está engrosando el parque automotor de manera desbordada sin que nadie lo note.

Esto se produce cuando a  las empresas quieren hacer reposición del bus que aún le falta cinco años para chatarrizar. “Van al área metropolitana solicitan la autorización y con esa misma resolución van a ciudades distintas e ingresan a Cúcuta hasta cuatro busetas, todo porque en el país las secretarías de tránsito no tienen comunicación en línea”, asegura García.

La Opinión buscó a Fernando Chaustre, empresario de transporte y directivo de la Unión de buses de servicio público de Cúcuta (Unibus), para que fijara su posición respecto del estado de las busetas, pero no fue posible obtenerla, pues no respondió ni a los mensajes ni a las llamadas telefónicas.

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