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Informalidad no da tregua en Cúcuta: Tasa de 69,6%

Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
El índice de empleo informal está muy por encima de la media nacional, que es de 48,7%.

Cúcuta y su área metropolitana siguen manteniéndose en el primer lugar de informalidad laboral con una tasa de 69,6% en el periodo agosto-octubre, muy por encima de la media nacional (48,7%).

Según el último reporte de Empleo Informal y Seguridad Social del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), las cuatro ciudades con mayor indíce, después de Cúcuta, son Sincelejo, Santa Marta y Florencia. 

En el trimestre agosto-octubre de 2016, la tasa de Cúcuta fue de 69,7%. 

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Mario Zambrano, investigador del Observatorio Regional del Mercado de Trabajo en Norte de Santander, considera que hay varios factores que influyen para que la cifra de informalidad laboral no mejore.

Un salario mínimo para una ciudad como Cúcuta, con una baja productividad, implica altos costos para los empresario, ya que afecta su margen de ganancia. 

También considera el hecho de que el 98% del aparato productivo de la ciudad lo conforman microempresas que no tienen más de cinco  trabajadores. 

Por otra parte, los costos de formalización que tienen que ver con parafiscales y costos no salariales del trabajores son altos, debido a que el tejido empresarial de la ciudad es débil.

Las políticas de Gobierno para fomentar la formalización laboral no son difundidas a la comunidad.

Por otra lado, los procesos administrativos para hacerse beneficiarios de esos incentivos son muy engorrosos y los empresarios prefieren no realizarlos por cuestiones de tiempo y costos.

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Zambrano cree que estar en zona de frontera genera una cultura permeada para que la gente asocie la informalidad como algo normal. 

Alexander Botello, director del programa de economía de la Universidad de Pamplona, atribuye los resultados constantes en primer lugar a la dependencia del sector comercio y la carencia de un sector industrial que genere mejores empleos.

El analista expresó que estructuralmente este es un problema que va seguir presentándose, pues en la ciudad hay muchas famiempresas que se dedican en su gran mayoría al comercio.

También afirma que tanto los empleados como los empleadores tienen la culpa porque hay modalidades de contratación donde los trabajadores  aceptan que las prestaciones sea descontada de su salario mensual, mientras la empresa se ahorra los procesos de tener un empleado formal.

Por otro lado, Fredy Anaya, presidente de la Central Unitaria de Trabajores (CUT), hace un llamado al Gobierno Nacional para que establezca políticas claras para apoyar a Norte de Santander, especialmente, a los municipios ubicados en la zona de frontera, que son las que más se ven afectadas por la migración laboral de venezonalos.

Katherine Villamizar | Practicante de periodismo

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