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‘Sueltos’ de 1913 (I)

Era el título de una de las columnas más leídas a comienzos del siglo XX, en el interdiario, El Trabajo.

Era el título de una de las columnas más leídas a comienzos del siglo XX, en el interdiario, El Trabajo, el de mayor circulación en la ciudad y sus poblaciones circunvecinas, incluidas las pequeñas vecinas Ureña y San Antonio.


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Escritas al parecer por su propietario Carlos Julio Rosas, eran comentarios breves al margen de las noticias más relevantes y observaciones puntuales sobre manifestaciones que consideraba de interés para sus lectores y la opinión pública en particular. Se combinaban apuntes variados de eventos sociales, políticos, culturales y demás observaciones, locales, regionales o nacionales que se consideraran importantes de comunicar a su audiencia.

Veamos algunas de sus interesantes apreciaciones recopiladas sin ningún orden cronológico a lo largo de las publicaciones de los años que siguieron a la terminación de la Guerra de los Mil Días.

A raíz de la instalación del recientemente elegido Concejo de la ciudad se lee en el Suelto correspondiente, escrito en el mes de octubre de 1913: “(…) en atenta nota que tenemos a la vista, se nos participa la instalación del nuevo Concejo efectuada el primero de los corrientes en la mañana. Sus dignatarios son: Presidente, don Luis F. Soto; Vicepresidente, don José Rafael Unda y Secretario, don José de la Cruz Vega. Mucho espera el pueblo de Cúcuta de sus representantes, hoy que la capital ha entrado de lleno en la vía de su mayor progreso y ensanche fomentado muy principalmente por la obra de la carretera, que se halla bien adelantada. El antiguo Concejo, quizá por el gran recargo de sus labores, dejó pendiente algunos asuntos de interés, tales como el acueducto, alcantarillado, Escuela de Artes y Palacio Municipal, que debe ser lo primera que resuelva la nueva Corporación. Gran acierto le deseamos”.


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En otro “Suelto” escrito con ocasión de un problema que se venía presentando por el uso de las aguas del río en la Tomas Públicas, se escribió uno con el título de “Cerrando el paso”, en el que leemos: “(…) algunos dueños de los predios ribereños en la corriente llamada El Brazo, bien por no sufrir pequeños cercenamientos de terreno, bien por ensancharlo a costa del vecino, están estrechando tanto en algunas partes de su cauce que bien pronto las aguas van a encontrar cerrado el paso, y como es natural, tendrán que desviarlo hacia la población. 

¿Sería difícil dictar una medida que corrigiese oportunamente el mal? Nosotros creemos que aparte de eso se debería procurar canalizar El Brazo, sobre todo en aquellas partes en que, por los amontonamientos de la piedra, el lecho ha ido siendo cada vez más elevado y lo cual es causa de que apenas cae una lluvia las aguas rebosen y se desparramen por las carreras en que se encuentran los edificios de mayor valor de propiedad del Municipio, o sea del barrio La Playa”. Nota del autor: la corriente de agua “El Brazo”, así llamada a principios de siglo años después fue conocida como “la Toma de la Playa”.

Los personajes que periódicamente se asomaban por esta ciudad con el ánimo de dar a conocer sus novedades o de explicar las primicias o las invenciones que se habían desarrollado en otros lugares, eran también motivo de presentaciones y de divulgación de sus discursos, como fue el caso de un personaje, argentino él, de quien se hizo la siguiente nota: “(…) tenemos en la ciudad al señor Humberto Peyronel , andarín de luenga melena y pecho enmedallado, que dice ser de procedencia argentina y cuya misión es la de predicar en público sobre lo que él llama la Verdad. Difícil y peligrosa misión en pueblos en que predominan firmes, siempre florecientes y puras las creencias religiosas. Difícil y peligrosa misión la de levantar cátedra en contra de los sentimientos profundos y arraigados en las multitudes de nuestro país. El señor Peyronel, cuyos lacios cabellos impresionan como los de Hermann a los públicos poco avesados a los procedimientos teatrales de los aficionados a la aventura y a la celebridad, cualquiera que ella sea, debe traer en su cartera muchos apuntes, algunos en que de seguro campearán los desengaños producidos por las silbas sonoras de pueblos poco cándidos, conforme lo atestiguan los periódicos de varias poblaciones visitadas por él. Séale ligera la tierra cucuteña”.


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A raíz de los graves incidentes protagonizados por un grupo de ingenieros gringos y venezolanos, así como de algunos uniformados del ejército venezolano que los acompañaba, por las tierras del Catatumbo, situación que fue narrada con más detalles en la crónica publicada el sábado anterior, sin que esta “expedición” fuese reconocida por el gobierno de la vecina república, se escribió en un “Suelto” escrito en mayo de 1914, lo siguiente que con toda seguridad esclarecerá la verdad de lo sucedido, así no lo quiera reconocer quienes debieran: “(…) con el mote de ‘Lo de la invasión al Catatumbo’, dice el importante diario bogotano El Nuevo Tiempo: en el Nuevo Diario de Caracas encontramos la siguiente nota: “de Colombia y Maracaibo, a donde fueron en comisión de la ‘Venezuelan Petroleum Company’, regresaron los doctores Pedro J. Torres Arnáez y Martín Tovar Lange. Tenemos pues confirmadas por un diario caraqueño las publicaciones que se hicieron en esta ciudad y en la de Cúcuta sobre exploraciones efectuadas en territorio colombiano por los ingenieros venezolanos Torres Arnáez y Tovar Lange.  A éstos, como lo dijimos y como se ha comprobado, los acompañaban ingenieros yanquis y peones armados. ¿Qué dirá ahora el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela?

Como han podido apreciarlo nuestros lectores, está confirmada por uno de los diarios semioficiales de Caracas la noticia de la invasión a nuestro territorio de una expedición extranjera. De Colombia y Maracaibo dice la nota de la hoja caraqueña; luego sí vinieron los exploradores hasta más acá de la frontera, a las callandas y con la mar de intenciones…científicas, que diría un periódico zuliano. Quisiéramos saber cómo hará este último para desmentir la afirmación de una de las publicaciones más cercanas y más ligadas al gobierno de Venezuela, de la cual no puede decir que ve soldados donde hay ovejas. Veremos eso”.

En una próxima entrega continuaremos mostrando algunas breves noticias de este mismo corte.

Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com

 

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Sábado, 31 de Diciembre de 2022
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