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Alexander Estupiñán fue el tercer minero muerto en su familia

Martes, 7 de Junio de 2022
Ernesto Ramírez, Alexander Estupiñán y Wilmer Ipuana, fueron rescatados sin vida de la mina La Mestiza.

Los mineros deciden su vida siempre sobre una balanza en la que pesa más la remuneración que el riesgo latente de morir. Día a día se la juegan toda cuando entran a un socavón para completar largas jornadas de trabajo, en medio del calor y del encierro a más de 200 metros de profundidad.


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Alexander Estupiñán Rodríguez, de 37 años, pasó los últimos diez trabajando como minero. Él fue una de las 15 víctimas de la explosión que se registró el 30 de mayo, en la mina La Mestiza, ubicada en zona rural de El Zulia. Su cadáver fue rescatado la tarde del pasado sábado.

Con la muerte de Alexander, en su familia, en la que la mayoría son mineros, se completaron tres pérdidas en tres años. Uno de sus primos, que también es minero y que ayer esperaba a que les entregaran el cuerpo de su ser querido, confesó que, a pesar de que siente temor de perder la vida, sigue arriesgándola por la estabilidad económica que le brinda este trabajo.


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“Sí, me da miedo. He perdido ya a tres primos que yo quería, pero no puedo dejar de trabajar en la minería, porque es lo que me da el sustento. Conseguir otro trabajo para ganarme un sueldo mínimo no me alcanzaría para nada”, dijo el familiar del obrero muerto.

Alexander Estupiñán, oriundo de El Zulia, llevaba siete meses trabajando en La Mestiza. Hizo una gran amistad con sus compañeros y siempre mantenía la alegría y la amabilidad que lo caracterizaban.
 

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mina La Mestiza.

 

Merlys Torrealba, la compañera sentimental del minero, recordó con tristeza que, entre los planes de Alexander estaba terminar de construir su casa y retirarse de la minería en diciembre de este año.

“Él soñaba con terminar la casa y tenía pensado trabajar hasta diciembre para poder comprar una parcela con la liquidación, porque quería estar todo el tiempo en la casa, con nosotros”, dijo la mujer.

Estupiñán dejó dos hijas, de 3 y 11 años. Siempre se dedicó a trabajar para darles un buen bienestar.


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El presagio

La compañera de Estupiñán aseguró que está inconforme con la demora que se prolongó para rescatar el cadáver de su ser querido.
“La Agencia Nacional de Minería no dio el resultado que como familia de él esperábamos”, dijo la mujer.

Asimismo, aseguró que reconocieron el cadáver por las huellas dactilares y por el uniforme que tenía puesto, en el que estaba plasmado su nombre.

Ella aseguró que Alexander Estupiñán sabía que en La Mestiza había fuga de gas metano. “Él decía que en algunas partes se alcanzaba a ver, que era una bomba de tiempo”, dijo la familiar.

“El metano no huele, pero cuando está elevada la fuga, se alcanza a ver, como cuando usted abre la bombona del gas”, dijo el doliente con experiencia en minería.

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mineros muertos.
 
De la casualidad, a la minería

Wilmer Ipuana, otra de las víctimas, natural de Uribia (La Guajira), llegó a Cúcuta hace al menos siete años, cuando su hermano, que ya estaba radicado en la capital de Norte de Santander, lo convenció de venir a trabajar en construcción con él.

Durante un tiempo trabajó como albañíl, después decidió trabajar como vendedor en una ferretería y fue justo ahí, donde el destino le abrió la puerta para ingresar a la minería.

Wilmer conoció a un ingeniero de una mina ubicada en San Faustino que siempre llegaba a comprar los materiales en la ferretería en la que él trabajaba. Sin dudarlo, aceptó labarar con el ingeniero.


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“Él empezó a aprender, pero cuando se dio cuenta de que los mineros ganaban mucho mejor, de inmediato empezó a trabajar en las minas y no hubo poder humano que lo sacara de eso”, recordó el hermano del ‘Guajiro’, como le decían de cariño, mientras esperaba que les entregaran el cadáver, que fue rescatado de La Mestiza desde la tarde del viernes.

El tatuaje que tenía en el antebrazo, con el nombre de “Yuli”, su esposa, fue fundamental para identificar el cadáver de Wilmer.

Ipuana, de 28 años, será recordado por ser un hombre noble, humilde y trabajador.

Los familiares de Ernesto Ramírez Rolón, otro de los mineros que murió en La Mestiza, aseguraron que el hombre de 40 años dejó dos hijas menores de edad. Durante los últimos cuatro años trabajó en la mina.

Ramírez era el mayor de cinco hermanos y siempre estuvo dedicado a su trabajo y a compartir con su familia.


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