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El cucuteño Julio Reyes Copello, mejor productor del año

Uno de los tantos sueños que ha cumplido Reyes Copello es trabajar para los más importantes artistas iberoamericanos como Marc Anthony, entre otros

Cuando era estudiante de universidad, Julio Reyes Copello recorría las calles de Bogotá, ya sea caminando o en las clásicas busetas, escuchando música, y entre sus favoritos se encontraba la mayor parte de la discografía de Queen.

Lo que jamás imaginó es que décadas más tarde terminaría trabajando con el legendario guitarrista de esta banda británica, Brian May.

Uno de los tantos sueños que ha logrado cumplir este productor musical cucuteño, que lleva cerca de 25 años viviendo en Miami, donde ha forjado una carrera trabajando para los más importantes artistas iberoamericanos como Alejandro Sanz, Pablo Alborán, Andrés Cepeda, Marc Anthony, Ricky Martin, así como Diego Torres y Fonseca, entre otros.

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Acaba de recibir el máximo premio que puede lograr un productor musical, el gramófono dorado al Productor del Año en los Latin Grammy, evento del cual fue su director musical.

Ahora, además de preparar la música para una obra de teatro musical de Broadway en Nueva York, ha creado el Art House Academy & Abbey Road Institute, para lograr ser mentor del nuevo talento musical, del cual, ya empiezan a salir a la luz cinco de sus primeros pupilos.

La felicidad de ganar

- ¿Una pasada edición de los Latin Grammy inolvidable para usted?

La verdad fue una coyuntura lindísima. Estaba nominado por quinta vez en la categoría de Productor del Año y finalmente me la gané. No pude ir a recogerla, porque estaba en la mitad del ensayo del show del que tuve el privilegio de hacer parte haciendo la dirección musical de la House Band.

Un momento muy especial, una alegría de esas que no envejece. Yo he estado nominado y he ganado muchas veces, pero esta es muy especial por el cariño y el respeto de toda la comunidad artística y creativa.

- En su carrera ha ganado muchos Latin Grammy, incluso varios Grammy en su edición anglo, ¿Por qué el Latin Grammy de este año fue tan especial?

Es el premio a mi trabajo como productor. Es el único galardón que tenemos los productores, lo que lo hace muy especial. Sobre todo porque siempre es un terreno muy subjetivo, pero es una labor cada vez más seria con los votantes si escuchan la música y no es un acto político como muchos creen.

Es una comunidad de ingenieros y creativos que se están tomando el tiempo para escuchar la música antes de votar.

 

 

 

 

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El mentor

- ¿Cómo surge el proyecto del Art House Academy & Abbey Road Institute?

Yo siempre he sido un apasionado de la educación, de los nuevos talentos musicales. Siempre tenía como objetivo encontrar un modelo educativo donde pudiera cerrar esa brecha tan grande que hay entre la academia como tal y la realidad.

En este momento de mi vida se dieron las condiciones perfectas, porque tengo una infraestructura, un estudio bien dotado, que es muy relevante por donde pasan muchos artistas, por lo que empecé a pensar en lo bonito que sería que los chicos que se están formando tuvieran la oportunidad de aprender de la realidad del día a día de un estudio.

Empecé conversaciones con el Abbey Road Institute de Londres, que tiene un programa muy práctico que se lleva a cabo en su legendario estudio. Les dije que quería traerlo a Estados Unidos, siendo el primero en América.

- ¿Cómo fue la propuesta?

Les propuse crear un programa de formación de artistas para completar ese círculo, esa sinergia, no solo que estos chicos pudieran aprender estando en este ambiente real, sino que también pudieron trabajar en el proyecto de artistas nuevos, y que al final de un proceso de un año intensivo de trabajo se editara un EP.

- ¿Ya dio sus primeros resultados?

En septiembre pasado se graduó el primer grupo de artistas del programa, de los cuales cinco de ellos fueron firmados por Universal Music.

No puedo sentirme más feliz de haber logrado reducir la brecha entre la academia y la realidad, teniendo en cuenta tanto chico que se gradúa de músico, pero salen perdidos.

- ¿Qué lo motivó a realizar este proyecto?

Yo creo en la mentoría. No creo en grupos gigantescos de cientos de productores, que la verdad me pareció un poco irresponsable con una industria que no sé si dará para tanto. La idea es concentrarse en un grupo pequeño de no más de 15 productores al año, para escoger y darle la oportunidad a los que realmente se lo merecen, los que tienen talento y no los que pueden pagar.

La primera generación tuvo la fortuna de ver trabajar a artistas como Will Smith, Marc Anthony y Carlos Rivera, quienes fueron muy generosos con ellos. Algo que no tienen oportunidad en el aula de clase tradicional.

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- ¿En un mercado cada vez más difícil y competitivo?

Salen cien mil canciones al día en las plataformas digitales. Por lo que ver el proyecto de Ela o Joaquina, dos de las artistas de esta primera generación, están generando una atracción muy especial, lo cual no es fácil, y más en tiempos de redes sociales que han bajado la vara de quien es cantante y quien no, es muy especial lo que está pasando.

Transformación total

- ¿Qué tanto se ha transformado el trabajo de un productor musical con el cambio que ha tenido la industria de la música en los últimos años?

Yo siempre he tenido una postura muy flexible. Uno se envejece cuando toma posturas muy radicales, por lo que siempre hay que estar mirando lo que está pasando, y antes de criticarlo hay que analizarlo.

Me he ido reinventando permanentemente y al final de cuentas la labor del productor es entender el lenguaje de las generaciones, porque la relevancia de lo que uno hace está en que entiendan lo que uno hace.

Los códigos cambian, pero el ADN emocional sigue intacto. Me he reinventado en términos sonoros, pero sigo teniendo la misma visión sobre la misión espiritual que tiene la música.

Una persona que hace trabajos como de construcción, en un 90 % está escuchando música o silbando una canción, lo que es la demostración más tangible de que la música tiene la capacidad de aligerar el peso de la realidad, hace la adversidad más llevadera, y todo eso sigue siendo el motivador más grande de mi música, cómo voy a tener acceso a la belleza, a mi versión de la belleza, capturarla para que llegue y conmueva a esa persona.

 

 

 
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- ¿La industria y los músicos son conscientes de ese poder de la música?

Yo siento que es lo que me tiene hoy en día todavía aquí dando Lora (risas).

Hace como dos meses tuve el privilegio de ir al Vaticano y conocer al Papa Francisco, quien me parece un líder espiritual muy importante, y fue un privilegio estar en la Capilla Sixtina, un grupo reducido de artistas por cuatro horas, y después hablamos con el Papa Francisco, quien dijo una frase que le dio mucho sentido a todo lo que he hecho en mi vida: “Los artistas son mensajeros de la belleza”.

Mi única misión es levantarme todos los días a lograr capturar mi versión de la belleza y compartirla, no el estar pendiente de la aprobación de los likes del éxito. El éxito me ha sorprendido capturando mi versión de la belleza y para eso me preparé, porque eso no es fácil.

- ¿En medio de todos estos proyectos hay tiempo para la música de cine y televisión?

En este momento estoy en un proyecto muy especial para Broadway, con mi primer musical, lo que me tiene fascinado con el proceso que es larguísimo, llevamos tres años y puede que nos falte dos más, porque es un caos organizado, y es fascinante cómo se les da vida a los personajes en el musical. También viene un par de proyectos para televisión.

- ¿Cómo ve el momento actual de la música colombiana en el mundo?

Es impresionante cómo hemos traspasado todas las fronteras de la música, donde el ADN de la música colombiana está presente en todo el mundo.

Yo tengo una teoría: nosotros somos apasionados porque aprendimos a celebrar la vida en la adversidad, por eso se siente la celebración de la vida en nuestra música. Nosotros tuvimos que hacer esa música para nosotros por necesidad, porque nos tocó vivir la violencia.

- ¿Qué le hace falta por cumplir como artista?

Hay muchos artistas que me encantaría conocer y trabajar. Nunca he trabajado con Juan Luis Guerra, que es una persona a la que admiro muchísimo, pero también con artistas angloamericanos que me inspiran como Peter Gabriel.

Ya pude trabajar con Brian May. Voy a enmarcar los emails que tengo con él, porque yo caminaba por las calles y viajaba en las busetas de Bogotá escuchando a Queen, y luego trabajar con su guitarrista, es algo mágico.

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Colprensa
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Miércoles, 7 de Diciembre de 2022

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