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Mujeres en Tibú: entre dos bandos

Jueves, 24 de Junio de 2021
Les dejamos el segundo informe especial: ¡Las están matando!

A sus 16 años, la vida de Sofía* no es la que soñaba. A tan corta edad, tuvo que salir huyendo de Tibú, dejando a sus padres y a su hermano menor. Una fotografía de ella en un video, que circuló a mediados de abril, señalándola de manera despectiva, la obligó a desplazarse.

La adolescente prefirió la vida, que la comodidad de su hogar, y huyó sola. La joven fue protegida por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

“Fue triste. No quería irse. Deseaba trabajar y comprar sus cosas y hasta su propio lote. Ahora se siente en un encierro, pero debe asimilar que con ella en ese pueblo, vivíamos en angustia y con ganas de llorar, porque le hicieran algo malo. Mi fe es que todo pasará y podremos volver a unirnos”, dijo una familiar de la joven, quien pidió reserva de su nombre.

A María*, otra habitante de Tibú, la salvó su papá. La mujer recibió por WhatsApp un mensaje intimidante, en el que le advertían acatar una orden: “o se va, o se muere”.

“El padre de ella la sacó del pueblo a la 1:00 de la mañana y a las 3:00 (a. m.) llegaron hombres armados y le revolcaron la casa donde vivía. Se salvó de milagro”, precisó un residente de esa población.

Sofía* y María*, no se conocen, pero si las une una alarmante situación que hoy se vive en esta población del Catatumbo.

Ellas son dos de las casi 20 mujeres que han abandonado Tibú por miedo a ser parte de esa preocupante cifra de muertes violentas que se vienen dando desde el 5 de abril, cuando se inició la oleada de homicidios de mujeres, de manera selectiva en ese municipio.

Son más de 50 mujeres las que aparecieron en ese video, del que las autoridades aseguraron que no es reciente, sino que viene circulando desde diciembre, en el que varias de ellas son intimidadas y señaladas de ejercer la prostitución, además, otras son ‘indeseadas’ por presuntamente tener un vínculo con la Fuerza Pública.

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mujeres asesinadas en Tibú

Disidencia estaría detrás de las amenazas

En Tibú, la disidencia del frente 33 de las Farc, el Eln y hasta Los Pelusos, son los que dictan sus leyes y quienes no las cumplan, son sentenciados a muerte o el destierro, pero hasta ahora ninguno de los tres grupos armados ilegales se ha adjudicado esos homicidios de mujeres que ya suman 10 víctimas.

Sin embargo, según fuentes de inteligencia de la Policía y Fiscalía, la disidencia de las Farc, comandada por alias ‘Jhon Mechas’ o ‘Jhon Barbas’, estaría detrás de al menos dos muertes de ellas.

Precisamente, por esos dos crímenes, el fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa, aseguró que alias ‘Mocho Olmedo’, uno de los jefes y mano derecha de ‘Jhon Mechas’, es el responsable.

Pero las autoridades también están convencidas de que el Eln estaría involucrado en otra parte de estos asesinatos.

El ambiente en Tibú hoy es asfixiante y lleno de miedo. Según testigos, la guerra contra las mujeres se debe a que son señaladas de ser colaboradoras de la Policía o el Ejército, por eso les dieron dos opciones: o se van o se mueren.

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Una fuente judicial, de quien nos abstenemos de revelar su identidad, aseguró que en algunos de los casos, la relación que había entre víctima y Fuerza Pública no necesariamente era amorosa.

“Había mujeres que vendían comidas rápidas a domicilio, entonces les hacían un pedido y ellas lo llevaban a la estación (de Policía) y ahora ni eso se puede. Ninguna de las mujeres se atreve a saludar a un uniformado por miedo”, precisó la fuente y añadió que algunas de las familias de los policías tuvieron que salir de la zona.

Otra fuente judicial sostuvo que la influencia de los carteles de narcotráfico mexicanos ha llevado a esta situación contra las mujeres. “Esa gente es muy sanguinaria y machitas, cuando se enamoran de una mujer no permiten que nadie más la mire y si ellas no cumplen con lo que les piden, entonces terminan matándolas. La disidencia está muy influenciada por los mexicanos y por eso es que usted ve esos hechos, así como cuando matan y les dejan algún letrero justificando lo que hicieron”.

 

Más de las víctimas

Nelly Avendaño, Geraldine Carolina Poveda Poveda, Ana Julia Calderón, Jennifer Gutiérrez, Liliana Rincón, Ludy Lisbeth Vásquez, además de otras dos mujeres asesinadas, a quienes sus familiares las llevaron al lado venezolano, más otra que no ha sido identificada y hasta la fiscal seccional, Esperanza Navas, terminaron muertas de manera violenta. A dos de ellas las asesinaron a puñal y las ocho restantes a disparos.

Tras las indagaciones de un equipo periodístico de La Opinión, se conocieron varios detalles de algunas de las víctimas mortales.

El lunes 5 de abril a Nelly Avendaño, presuntamente, la enviaron a recoger una motocicleta que dejaron abandonada unos familiares y, al llegar al kilómetro 20 en la vía que de Tibú conduce a La Gabarra, la estaban esperando varios hombres armados que la señalaron de participar en un robo y por eso la asesinaron.

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A Jennifer Gutiérrez, una joven venezolana que trabajaba en un bar de Barrio Largo, fue relacionada con varios hombres y, al parecer, su muerte sería una disputa interna dentro de las disidencias. Precisamente por la muerte de esta joven, la Fiscalía solicitó orden de captura en contra de ‘Mocho Olmedo’.

A Liliana Rincón, ser amiga de algunos miembros de la Fuerza Pública y haber sostenido una relación con un sargento del Ejército, le habría costado la vida

“Los policías le tenían mucha confianza a ella para pedirle la compra de víveres o de sacar dinero”, dijo una fuente judicial.

Sobre Ludy Lisbeth Vásquez, de 31 años, graduada como técnica de administración de empresas, su muerte ha significado un misterio que hasta sus más allegados desconocen.

Ella tenía un negocio de plásticos y también era la mano derecha de sus padres, en un negocio de víveres.

“Tenemos mucho dolor. Nos arrebataron a nuestra Ludy de la manera más cobarde. Hay muchos comentarios en la calle que son falsos. Nosotros nos quedamos con su alegría y sus ganas de salir siempre adelante”, dijo una familiar.

 

La zona dominada por los violentos

En Tibú, los mismos pobladores saben que la disidencia del frente 33 de las Farc tiene control en sectores como Barrio Largo, La Gabarra, Kilómetro 25, Caño Negro, Versalles y La Cooperativa.

Mientras que el Eln se ha apoderado de sitios como el corredor de Sardinata, La Llana, Campo Dos, la zona fronteriza, y la parte alta de La Gabarra.

En ese corazón del Catatumbo, la Policía y el Ejército se enfrentan a diario a estos grupos armados y los patrullajes son coordinados y en una tanqueta blindada, para evitar ser presa fácil.

“Todos los días se escuchan balaceras, cuando no es eso, un bombazo nos aturde a todos. Lo más difícil es que estamos en guerra y nuestros hijos lo primero que dicen cuando esto pasa es: ¿y ahora quién sería el muerto?”, dijo un poblador de la zona.

 

*Nombre cambiado por protección de las víctimas.

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En Tibú reina el miedo entre sus pobladores.
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