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¿Cómo saber si soy adicto a un comportamiento o sustancia? ¿Cómo dejarlo?

Jueves, 20 de Mayo de 2021
El ritmo de vida se vio tan afectado en época de pandemia que en muchos casos se recurren a ciertos comportamientos que hoy pueden afectar nuestro rendimiento personal.

Las dinámicas cotidianas han variado demasiado en estos últimos años, la tecnología de la mano con la comunicación intrapersonal se ha intensificado como resultado de la pandemia y el aislamiento social.

Carlos Sánchez, entrenador de cerebros, conferencista y escritor de libros con alta repercusión a nivel internacional sobre la inteligencia emocional, dialogó con La Opinión para entendernos a profundidad y comprender una naturaleza que permita aprovechar al máximo el potencial de nuestro cerebro.

La adicción hay que entenderla como un comportamiento repetitivo tan arraigado en el cerebro que suplanta o indispone necesidades humanas como comer, descansar, trabajar o relacionarnos en comunidad.

“Las adicciones son enfermedades del cerebro, y no se quitan, el adicto lo será para toda la vida, en mi caso seré adicto hasta que muera. Los comportamientos se repiten tanto que se vuelven hábitos y son imposibles de olvidar, a mi todavía me dan ganas de ir a jugar en un casino o consumir drogas, aunque sé que me hace daño” comentó el escritor.

Carlos lo asemeja a un virus dentro de un computador, aunque el antivirus representado por pensamientos positivos, meditación o ejercicio remueva el archivo corrompido, éste puede volver a entrar y lograr recaer al adicto en el comportamiento que afecta su vida y la de sus círculos cercanos.

Trastorno

Desde la perspectiva de Carlos, el cambio es necesario y hay que saber escuchar las alertas. Si una actividad como ver películas o el celular te tomaba una hora al día, luego dos y así aumentado sucesivamente hasta que no lo puedas controlar, tienes que buscar otras actividades que eviten a los comportamientos negativos afectar la tranquilidad de tus pensamientos.

“El cerebro es muy poderoso, demasiado y sabemos muy poco de él. Olvidamos que es un órgano y hay que entrenarlo, hablar con él y cuestionarlo porque no todo lo que dice tu cabeza es cierto, en mi caso cuando el cerebro me pedía volver a recaer comencé a cuestionarlo y al verse acorralado activaba la ansiedad, entonces hacía ejercicio para engañarlo y cansarlo, porque él también te engaña a ti”.

La teoría y experiencia personal de Carlos le indica que existen dos tipos de cerebros, el primario que obedece a los deseos más próximos del órgano buscando sencillamente el placer inmediato, y el cerebro consciente que es construido desde el diálogo interno con el cerebro. Al conversar más con el segundo, se comienza a dominar al primero.

Para crear las estrategias que permitan identificar como dejar de controlarse por las emociones o pensamientos y construir proyectos aprovechando al máximo el potencial de la mente, lo primero es identificar qué tipo de cerebro tenemos, si es pesimista o no y cómo esto afecta el carácter.

“La mejor forma de saber cuál es la programación de nuestro cerebro se resume en observar nuestros pensamientos, pero no dejarlos entrar. Al llegar un pensamiento a mi cabeza lo cuestiono y empiezo a preguntarme qué me quiere decir, si es una sensación negativa lo omito. Los pensamientos no hay que interiorizarlos sin razón, porque le damos fuerza a nuestras emociones para que tomen el control de la vida”.

Los adictos por naturaleza son personas sensibles, apunta el escritor, y muchas veces las entidades educativas y laborales no están diseñadas para apoyar a los muchachos con complicaciones emocionales, por ejemplo, las escuelas al enterarse de que uno de sus estudiantes consume sustancias lo expulsan, ahí no existe una solidaridad con el adicto.

“Muchas veces las familias al enterarse de un hijo adicto lo llevan a un centro de rehabilitación, sabiendo que eso no termina de ayudar a controlar el problema, lo más importante es el acompañamiento y amor de la familia. Por lo general las adicciones son ocasionadas por vacíos emocionales que vienen de complejas relaciones familiares”, agregó el escritor.

cerebro

Aún así, existen pilares fundamentales para crear comportamientos y estilos de vida funcionales y saludables, entre ellos resalta Carlos el deporte, comer sano, viajar, pasar tiempo con personas positivas, leer, caminar con la mascota, tomar mucha agua, no tener miedo a tomar decisiones de cambio y transformación, y el más importante, romper con los paradigmas y sistemas de creencias que inculcan desde casa para prevalecer con el miedo.

“El mundo es como una escenografía, y decides si la escenografía te contagia con drama y tragedia o si aprendes de ella e interiorizas los mensajes con enseñanzas de lo que te sucede, estas épocas me han enseñado muchas cosas pese a las dificultades, y agradezco inmensamente la oportunidad de continuar aprendiendo, si aprendes a controlar el cerebro, todo fluye”, concluyó Carlos Sánchez.

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