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Demasiado tarde

Domingo, 26 de Junio de 2022
Los cucuteños tendrán que decidir sobre el mandato del actual alcalde.

La elección de un presidente en Colombia trae muchas sorpresas, algunas muy inéditas, y más como sucede en esta ocasión en la que llega un presidente de izquierda por primera vez en la historia. Como era de esperarse, uno de los primeros efectos que puede traer la llegada de Petro a la Presidencia es la recomposición para bien de las relaciones diplomáticas entre los dos países. Hoy que se vota por la revocatoria del alcalde de Cúcuta, aparecen unas declaraciones altisonantes del ingeniero Jairo Yáñez al Espectador en las que señalaba que “La apertura de la frontera con Venezuela es fundamental”.

¿Debieron transcurrir tres años de mandato para que el alcalde, e incluso el gobernador, hagan algo por la frontera, o por lo menos se den cuenta lo importante que es? Excesivamente tardías las declaraciones del alcalde. Es decir, ¿si Petro no hubiera ganado y se hubiere pronunciado sobre la frontera, entonces para nuestras autoridades era justificado el cierre, las trochas y todas las irregularidades? Que posición tan lamentable.

Si bien constitucionalmente el manejo de las relaciones internacionales le corresponde al presidente, ello no significa que un alcalde o un gobernador fronterizos tengan que adoptar una actitud de sumisión, de no opinar ni decir nada sobre lo que sucede en su territorio, de aparecer como un mandatario inútil que tan solo participa del capricho y vanidad del presidente Duque en febrero de 2019 – el fin de semana en el que iba a tumbar a Maduro en apenas unas horas -, y no pasó nada, y como tal todo el daño que le produjo a la frontera en estos tres años, y un alcalde no dice nada.

Y en este tema tampoco resulta válido argumentar que se justifica el cierre porque la culpa fue de Maduro que fue quien ordenó el bloqueo, porque para algo debe servir el principio de la autonomía de las entidades territoriales que aparece escrito en la constitución. Un gobernador y un alcalde son elegidos para que hagan algo por su territorio, para que por lo menos le expresen al presidente su inconformidad.  

Mejor lo expresó el jueves pasado el gobernador del Táchira Freddy Bernal: “Pareciera como si el presidente Duque tuviera algo contra los nortesantandereanos al ordenar ese bloqueo”. La realidad para muchos comerciantes de esta zona de frontera era que tenían que enviar sus mercancías por el paso de Paraguachón en la Guajira, que como cosa curiosa, por allá si funcionaba la frontera. ¿Qué hicieron en estos tres años el alcalde y gobernador ante esa realidad de que la frontera aquí no funcionaba pero por la Guajira sí? ¿Cómo se puede explicar que una mercancía producida en Cúcuta es posible enviarla por la Guajira pero no por Cúcuta, y ni gobernador ni alcalde se enteraron, o pasaron de “agache”, mientras uno de ellos estaba era distraído sembrando arbolitos? Los dos mandatarios se rajaron con su gente, les faltó entereza y grandeza. Si la revocatoria fuera para los dos, hoy deberían irse tanto el uno como el otro.

Desde luego que la apertura de la frontera debe hacerse de manera responsable y ordenada, concertada entre las autoridades de los dos países, pero en todo caso ágil, por cuanto cualquier frontera que lleva más de 7 años de cierre requiere una apertura gradual. Los estudios correspondientes de como debe realizarse existen allá y acá, y que ahora no nos enredemos con más estudios, protagonismos, fotos innecesarias y dilaciones.

La revocatoria de hoy no es fácil, pero si hacemos un balance de estos tres años de la alcaldía el resultado no es nada favorable. El desorden de la ciudad es muy grande, la inseguridad sin contar la de la inmigración, ha existido una negligencia manifiesta de la administración. Nunca entendimos que las finanzas van bien y las calles terribles. El desorden de tráfico monumental. Es decir, se me acabó el espacio.

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