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Actividades de 1935 (2)

Sábado, 25 de Junio de 2022
De un tiempo atrás se había interrumpido el servicio de tranvía que se prestaba.

1. Proyecto de restablecimiento del tranvía al puente San Rafael.

De un tiempo atrás se había interrumpido el servicio de tranvía que se prestaba entre las Estación Cúcuta, donde hoy está ubicado el Terminal de trasportes, y el puente San Rafael, más exactamente hasta la Estación Sur cuya edificación aún hoy subsiste a pesar de los embates constructores de las administraciones municipales. 


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Las continuas inundaciones que se presentaban en este sector hacían imposible que el tranvía y la línea Sur del ferrocarril prestaran su servicio con normalidad, por esta razón, un grupo de ciudadanos encabezados por el señor Manuel Villa Valero acogió una iniciativa propuesta por el diario ‘Comentarios’ para que se restableciera este tan necesario servicio. Para esos momentos, el desarrollo urbanístico de la ciudad estaba dirigiéndose en esa dirección y con mayor razón era necesario que los ciudadanos tuvieran una posibilidad de movilidad práctica y económica para trasladarse, y para la ciudad, un motivo más de progreso toda vez que esa era la ruta hacia el interior del país.

Don Manuel Villa Valero, era un entusiasta líder político y social que dedicaba parte de su tiempo a presentar propuestas de mejoramiento para la sociedad. 

En este caso particular, el señor Villa Valero viajó a la ciudad de Caracas para conocer de cerca el funcionamiento del tranvía que había implementado el Ferrocarril de Caracas en su ruta de esa ciudad a Los Teques, población cercana a la capital venezolana y que para el efecto cumplía las funciones de tranvía, entendiéndose como tal, el itinerario que el equipo ferroviario presta dentro de las áreas urbanas de la ciudades.


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El proyecto remitido al Concejo municipal decía textualmente: “… la empresa del ferrocarril de Caracas a Valencia, en vista de la intensa competencia que venía sosteniendo con el servicio de autobuses entre esas dos ciudades, estudió cuidadosamente  este problema y adoptó el sistema de tranvías movidos por petróleo crudo, aprovechando la misma línea antigua del ferrocarril de vapor que empleaba como combustible el carbón mineral.

La magnífica presentación de estos tranvías, la gran comodidad para el público y el precio de los pasajes han hecho que el público, en una gran mayoría, los prefiera a los autobuses. 

En mi deseo de contribuir al adelanto de nuestra ciudad, estoy adjuntando algunos datos, catálogos y fotografías de estos tranvías  al honorable Concejo”. 

Sin embargo, pasado algún tiempo, al no recibir respuesta alguna, decidió insistir y en una nueva misiva les escribió:     “…la idea lanzada por ‘Comentarios’ respecto del restablecimiento del tranvía utilizando los antiguos carros con sólo adaptarles un motor, me parece admirable por la forma económica como puede llevarse a cabo, pero dadas las dificultades técnicas para su construcción en forma durable, sería mucho más práctico comprar dos carros especiales movidos por petróleo crudo, que vendrían adaptaos a la medida de la carrilera que en nuestras calles posee el municipio, y que dicho sea de paso, ha costado tanto dinero y está en el más lamentable estado de abandono.


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Creo que con muy pocas modificaciones en la línea de tranvía del municipio podría establecerse un magnífico servicio que le resulta productivo por ser movido con combustible barato y al mismo tiempo de una gran ventaja para el público que carece en absoluto del más elemental servicio urbano de trasportes. 

Llegado el caso de ponerse en práctica esta idea, me permito modificarla, en el sentido de que se haga un ensayo adoptando un motor de petróleo marca Diesel, cuyo combustible es mucho más barato que la gasolina.

 De esta forma podríamos ver de nuevo en nuestras calles el antiguo tranvía que tanto conocimos los cucuteños y de los cuales tantas impresiones guardamos desde nuestra infancia”.


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Al parecer ni el proyecto ni la idea tuvo el recibo esperado entre los políticos de la época. La propuesta que acabamos de leer fue entregada en la secretaría del Concejo a finales del año 35 sin que se le considerara aunque fuera una respuesta protocolaria.

A comienzos del año siguiente, sólo algunas semanas después, se protocolizó la suspensión de los servicios ferroviarios de la línea Sur incluyendo los del tranvía, este sí en toda la ciudad. 

Dos años antes habían sido suspendidos los servicios que prestaba la línea a la frontera y para finalizar este cuento, a comienzos de los años cuarenta, el Concejo de Cúcuta autorizó en levantamiento de los rieles que se habían instalado en las calles de la ciudad,  simplemente porque estorbaban las obras de pavimentación.

 

2. Incidente en el Cementerio por desacato a la autoridad civil.

Con la llegada al poder del Partido Liberal, las diferencias entre la Iglesia Católica y el Estado se acentuaron y a medida que avanzaban los gobiernos liberales, la Iglesia fue perdiendo su influencia, tanto sobre la población como sobre sus gobernantes, pues era de todos bien sabido que ellos constituían ‘el poder tras el trono’. 


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Ejemplos de ello hay muchos, aún trascurrido el tiempo, pues difícil les era sustraerse a tal poder, pero la anécdota que paso a contarles sucedió en esta ciudad a finales del año 35 del siglo pasado.

Dicen las crónicas que “…ha sido motivo de múltiples comentarios y aún de citación especial ante el Concejo, un incidente ocurrido en el Cementerio, en momentos en que iba a ser sepultado el presbítero Luis Antonio Vera. Como era de costumbre y exigencia, el sepulturero solicitó a quienes procedían al oficio, le entregaran previamente la orden que expedía la alcaldía para estos casos, así como el correspondiente registro de defunción, documentos que ninguno de los asistentes o particulares, en su mayoría sacerdotes, presentó al funcionario del camposanto.

En tal virtud, el sepulturero se comunicó con el alcalde informándole la situación y éste le respondió que era indispensable la presentación de esos documentos para llenar el requisito y proceder a la inhumación. Ante esta realidad, el sepulturero se opuso a autorizar el entierro, motivo para que los participantes a la ceremonia fúnebre se indignaran e hicieran caso omiso a la autoridad civil y haciendo a un lado al funcionario, ordenaron introducir el cadáver en la bóveda y sellarla. 


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Debido a este incidente, el Cabildo de Cúcuta elevará una queja al Ministerio de Gobierno, a fin de que se reclame ante las altas dignidades de la Iglesia más respeto para los fueros del poder civil”. 

Cabe anotar que al Concejo no fue citado ningún miembro de la curia y que la queja fue otro de los tantos ‘saludos a la bandera’ que se presentaban cuando ocurrían casos como el narrado.

Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com

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