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Un reinado inconcluso

Sábado, 26 de Marzo de 2022
Los reinados estaban más dedicados a servir como medio de recolección de fondos para algunas causas y por ello no tenían la misma connotación de hoy.

Durante el siglo XX se hicieron populares los reinados en Colombia. En alguna crónica anterior hacíamos mención que reinados se celebraban para conmemorar cualquier actividad, institución o productos, lo importante era mostrar la belleza de nuestras mujeres, destacar su inteligencia y proporcionarles una plataforma de lanzamiento al futuro con mejores y más variadas oportunidades. 


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A comienzos de siglo, los reinados estaban más dedicados a servir como medio de recolección de fondos para algunas causas y por ello no tenían la misma connotación de hoy; no eran reinados de belleza sino de simpatía o de caridad o simplemente se elegía a quien representaría a los integrantes de una profesión o actividad como los deportistas, los periodistas o los estudiantes, y esto perduró hasta cuando aparecieron los primeros reinados de la belleza con lo cual, comenzaron a perder importancia los anteriores hasta el punto que hoy desaparecieron por completo. 

Es posible que el último realizado en esta ciudad fuera el Reinado de la Feria de Frontera que ganara la encantadora Anita Ibarra, candidata que logró reunir la mayor cantidad de recursos monetarios, en gran parte, por las contribuciones que hiciera su más ferviente admirador, un acomodado empresario local con quien se casaría tiempo después.

Pero esta crónica trata de otro evento similar, el Reinado de la Simpatía de 1955. Se lee en las narraciones de la época que para terminar ese año con el mayor esplendor posible, la administración local, conjuntamente con los dirigentes cívicos, se dieron a la tarea de programar las festividades navideñas procurando la activa participación de toda la ciudadanía y para eso propusieron que la actividad que más congregaba a la población eran definitivamente, los reinados, así que dicho y hecho, el certamen se llamó Reinado de la Simpatía 1955. 


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El principal objetivo de este certamen era recaudar los fondos necesarios para financiar la ampliación del colegio Andrés Bello, institución de educación que albergaba estudiantes de escasos recurso que no lograban acceder a los colegios oficiales.

La organización era bastante sencilla pues no había un jurado como existe hoy en día sino que los electores era el público en general. Las personas votaban mediante ‘papeletas’ que eran depositados en urnas que se instalaban en los lugares más frecuentados por la gente pero esencialmente en los salones de la Alcaldía y de la Gobernación, para darle mayor trasparencia a la elección. Periódicamente se escrutaban los resultados parciales, pues el plazo de votación se extendió durante el mes de diciembre y se le informaba al público mediante actas que eran fijadas en los tableros de la Alcaldía y publicadas en la prensa local. El escrutinio final se fijó para el día 18 de diciembre, fecha en la que se elegirá la reina.

Para darle mayor realce a la contribución de las candidatas con su objetivo, los escrutinios hacían en la rectoría del Colegio Andrés Bello y se publicaban los resultados que más adelante mostraremos.

En esta ocasión, fueron tres las bellas candidatas que se postularon para el acontecimiento y de quienes presentaremos a continuación.


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Como candidata por los barrios del Instituto de Crédito Territorial fue proclamada la señorita Irma Briceño A. Parece que era la más opcionada. Tenía un séquito que la acompañaba en sus recorridos por los barrios que la patrocinaban, sin mayores dificultades para persuadir a sus habitantes que depositaran los votos a su favor.

La siguiente candidata era Eugenia Colobón cuyo lema de campaña era “una cabeza para coronar”; se leía en su presentación una nota que decía que “…era una niña linda de esas que por su simpatía y sencillez cautivaba desde el primer momento”. 

Eugenia Colobón era la candidata de los habitantes del popular barrio Sevilla y se proponía contribuir con su esfuerzo  y dedicación, mejorar las condiciones de vida de los más necesitados de su sector.

La tercera candidata era Marlene Cortés quien se identificaba como “motilona de pura cepa” y como tal, lo utilizaba como “caballito de batalla”. Era la candidata de los barrios Colpet y Pescadero, habitados en su gran mayoría por obreros y operarios de las compañías petroleras que explotaban el crudo del Catatumbo.


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En una de las largas entrevistas que le hicieron, destacaba esta condición como podemos apreciar en las siguientes notas: “…no soy de origen europeo, soy pura motilona y lo tengo a mucho honor. No tengo mayor interés en ganar la corona, lo más importante para mí es reunir los recursos necesarios para lograr la ampliación del colegio. Soy una mujer que quiere que no se sigan presentando los problemas con los niños que quieren estudiar y no pueden”.}

En seguida comentó que para el día 8 de diciembre habían programado un baile en su vivienda del barrio Pescadero, donde  todos sus simpatizantes estaban invitados,  así como sus competidoras y sus grupos de seguidores, pues para ella lo importante no era ganar la corona sino contribuir eficazmente con la obra social que se perseguía.

En el primer escrutinio parcial los resultados favorecieron a Irma Briceño, quien hasta ese momento llevaba 3.300 votos, seguida por Eugenia Colobón con 2.200 votos y en el tercer lugar Marlene Cortés, con 1.200 votos.

Y hasta aquí la crónica, pues no fue posible conseguir la información que nos permitiera conocer la ganadora, aunque siguiendo las tendencias que se hace actualmente, suponemos que la ganadora del certamen Reina de la Simpatía 1955 haya sido Irma Briceño.

Sin embargo, quiero recalcar que la crónica guarda relación con su título y que sea esta la oportunidad para solicitar la ayuda de los lectores para que nos auxilien con la información faltante y nos iluminen con sus conocimientos.

Redacción
Gerardo Raynaud D.
gerard.raynaud@gmail.com

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