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La amargura de vivir en Caño Limón

Miércoles, 18 de Mayo de 2022
Conozca las dificultades por las que pasa la comunidad de este sector de Cúcuta

Caño Limón es un barrio de la Comuna 6 de Cúcuta. En este sitio la comunidad no tiene un parque de juegos para niños y la cancha es un lote de tierra en el que la Alcaldía de Cúcuta no quiere invertir para mejorarla, porque no le pertenece al municipio. Asimismo, las personas se pueden enfermar fácilmente por la gran cantidad de zancudos que hay en este sitio, producto de los caños.


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Para llegar hasta Caño Limón se debe pasar cerca de los barrios Alonsito, Simón Bolívar y Carlos Toledo Plata, territorios que se han formado alrededor de la malla de seguridad del Aeropuerto Internacional Camilo Daza hace décadas, por personas que invadieron para vivir en esos lotes.

En el caso de Caño Limón, la invasión de los terrenos inició en 1993, siete años se rumoraba que ya la Alcaldía de Cúcuta les habría dado la personería jurídica, que les daba el estatus de barrio.

A la cancha nadie le invierte porque los terrenos no son del municipio.

Así fue como llegaron las obras de pavimentación de vías, instalación de luminarias, acueducto y energía; han pasado 22 años y aún en ese sector las personas se sienten abandonadas por el gobierno.

“Suplicamos que el Alcalde de Cúcuta nos preste atención y ejecute un proyecto de comunidad-gobierno para mejorar la cancha y unas calles que no han podido ser pavimentadas, porque por allí pasan dos canales”, contó una habitante.

Los zancudos enferman a los niños

Hace cinco años la comunidad de Caño Limón le radicó varios derechos de petición a la Alcaldía de Cúcuta, la Gobernación de Norte de Santander, la Cruz Roja Colombiana, la Secretaría para la Gestión del Riesgo de Cúcuta y la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor), para que fueran hasta la avenida 33 con calles 16 y 17 a revisar dos canales de aguas lluvias que pasan por allí.

“Solo vino Corponor, pero luego no hicieron nada. Los niños se enferman por los zancudos y por los malos olores en los que tenemos que vivir todos los días. Esa agua es de lavaderos y de la lluvia que baja por las calles hasta parar acá”, dijo otra una habitante de ese sector.

El  caño pasa por varias casas, es agua de lavaderos y la lluvia.

Cuando La Opinión arribó a esa zona, se pudo constatar que el canal pasa por la mitad de la calle, impidiendo que pueda ser pavimentada. La comunidad está resignada a que no les repararan las vías, por lo que quieren recolectar los recursos para iniciar la obra.

Buscan sobresalir juntos

El sueño de varios jóvenes y niños de Caño Limón que estudian en universidades, Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), institutos o el Colegio Camilo Daza, sede San Andrés (Primera Etapa), es trabajar para sacar adelante a sus familias.


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Pero esos anhelos deben ser apoyados, eso lo tiene claro la lideresa Liliana Bermeo, que prontamente se posesionará como presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Caño Limón.

Ella y otros líderes comunales han buscado llevar hasta Caño Limón cursos del Sena o charlas por parte de diferentes entidades a los jóvenes y niños. Hace pocos días varios de ellos terminaron un curso en reparación de motocicletas.

La líderesa indicó que en el salón comunal, ubicado en la calle 16 con avenida 20, se reúnen cada semana parte de la comunidad con organizaciones no gubernamentales (oenegés) para actividades lúdicas.

La meta es tener una biblioteca

Para los niños de Caño Limón es importante tener una biblioteca con varios libros y computadores, en los que ellos puedan cumplir con sus tareas del colegio, pues muchas familias no cuentan con recursos para comprar esos equipos.

El salón comunal sería el espacio donde funcionaría la biblioteca, necesita adecuaciones.

También hay universitarios que cada día luchan por graduarse como profesionales y salir adelante junto con sus familias. “Acá hay jóvenes que se esfuerzan para aprender, pero no tienen los recursos, se busca que haya un espacio donde ellos puedan venir a hacer sus trabajos sin ningún problema”, indicó Jorge Eliécer Jaramillo, miembro del comité de Impulso de Caño Limón, quien llegó a este barrio hace 12 años, encontrándose con una zona en la que se podían ejecutar diferentes acciones en beneficio de la comunidad.

La Junta de Acción Comunal (JAC) de Caño Limón tiene apenas un computador, que no da abasto para que varios jóvenes y niños puedan sentarse a navegar por internet. “La meta es tener una biblioteca en la que no solo estudien, sino que se diviertan leyendo”, dijo Liliana Bermeo.

Por lo pronto esperan que alguna entidad o la Alcaldía de Cúcuta destinen recursos para la compra de los equipos y la adecuación del salón comunal con mesas y sillas, además de una conexión a internet.

Las ‘mujeres guerreras’

Caño Limón tiene la Fundación de ‘Mujeres Guerreras’, organizada desde 2018 por madres cabeza de hogar y emprendedoras que se reunieron para fortalecer sus negocios o montarlos.

La Opinión dialogó con dos de ellas para conocer sus historias de emprendimiento y cómo vieron una oportunidad en el mercado para vender productos que nadie se había atrevido a ofrecer en esa zona.

Lucía Pérez inició su vivero en el porche de su casa, hace dos años. Su amor por la naturaleza la impulsó a comprar unas plantas para venderlas en Caño Limón, pues en esa zona es común que la gente tenga materos en las salas, los patios o hasta los andenes.

Ella vende planhtas y macetas

La mujer inició con palmas y materos de barro, que compró con tan solo $100 mil que le regaló un hijo. Fue hasta El Zulia a comprar esos productos, que vendió en tan solo una semana.

Luego se asoció con su esposo para invertir $200 mil en el negocio, volvieron a vender los materos en tiempo récord, demostrando que podían seguir con esa iniciativa.

María Luzdary Morales también ha salido económicamente con la costura y moda, ella es una estratega en cuanto a montar negocios, pues conoce de los pecados que muchos cometerían al iniciar: gastarse las ganancias, no reinvertir, fiar a desconocidos y otras acciones, que para esta mujer son prohibidas si se quiere vivir del comercio.

“El menudeo se mueve en Caño Limón, hay buena acogida de parte de las personas. Hay mucho retornado y personas que compran”, dijo Morales.

La mujer tiene actualmente una sastrería, en la que trabaja desde hace años. Inició con una máquina de coser y ella sola, con esfuerzo reunió el dinero para aumentar su producción y contratar operarios para coser cualquier tipo de prenda.

El sueño de ella es tener un taller y en un futuro no muy lejano abrir su propio almacén de ropa, en el que pueda contratar mujeres de Caño Limón.

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