‘Danzatumbo’, una apuesta por la paz y las tradiciones culturales

Sábado, 15 de Mayo de 2021
A través de una investigación folclórica en los municipios de la provincia de Ocaña el director del grupo Brisas de la Torcoroma, Luis Eduardo Pérez, busca rescatar esas manifestaciones artísticas.

Con el firme propósito de apaciguar los vientos de la guerra y restituir el tejido social para aclimatar la paz saltan al escenario los bailarines de la propuesta artística y cultural ‘Danzatumbo’.

El director del grupo Brisas de la Torcoroma, Luis Eduardo Pérez Mora, adelanta la investigación folclórica en cada uno de los pueblos de la provincia de Ocaña para rescatar esas manifestaciones artísticas encaminadas a sensibilizar a la gente de superar los conflictos sociales a través de la danza.

La investigación nació de la necesidad de fortalecer los procesos de identidad cultural generando la formación integral del ser humano encaminando propósitos hacia la convivencia pacífica de los pueblos, indica el promotor cultural.

Hace 12 años trabaja de la mano de la maestra licenciada en lingüística, Yamile Bayona Arias, quienes promueven la cultura de la paz en la convulsionada zona del Catatumbo, lo que le ha valido el reconocimiento de la Comisión de la Verdad.

Son muchos los niños y jóvenes que han pasado por las manos de estos 'artesanos de paz' que moldean la personalidad de hombres nuevos encargados de la verdadera transformación de la sociedad.

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‘Danzatumbo’ una apuesta por la paz y las tradiciones culturales./Foto: cortesía

La génesis 

El ingeniero ambiental Luis Eduardo Pérez Mora, director artístico de ese semillero que deja frutos en los campos culturales del Catatumbo, recuerda que el 12 de octubre del año 2000 estaban sentados en un andén del complejo histórico de San Francisco sus amigos Ingrith Johana Picón, Fermín Humberto Yaruro y Luz Dary Areniz Franco observando el patrimonio  y ese día decidieron organizar el grupo ‘Brisas de la Torcoroma’ en honor a la patrona de Ocaña.

Desde entonces ha corrido mucha agua debajo del puente y gran número de niños, jóvenes e incluso adultos, profesionales en las distintas ramas han participado en los distintos eventos con la filosofía de mantener vivas las tradiciones. Llevan muchos años bailando e incluso cuentan la grata experiencia de tener en la escena a la abuela, madre e hija, tres generaciones unidas con el cordón umbilical de las danzas folclóricas.        
 

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‘Danzatumbo’ una apuesta por la paz y las tradiciones culturales./Foto: cortesía

A rescatar tradiciones

‘Danzatumbo’ es un canto a la vida y la convivencia pacífica de los pueblos porque se encarga de subir a las pistas esos sentimientos puros del ser humano. 

Van de pueblo en pueblo rescatando las tradiciones. Por ejemplo, en Hacarí, la cultura indígena Barí donde existe la leyenda que en el parque está enterrada la cabeza del cacique y quien pise ese lugar se queda o se casa con una mujer de esa comarca; en La Playa de Belén, los Estoraques y el estilo colonial de las casas; Ábrego muestra la cebolla y Piedras Negras; en Convención, la panela; San Calixto, el café; El Tarra, la piscicultura; Teorama, la ‘Señora Piña’ composición del maestro Flaminio Molina y en Ocaña ‘La Arepa’, ‘La Cajita de cartón’, ‘La Mugre’ y la virgen de la Torcoroma, entre otros.

Los episodios de la vida cotidiana son plasmados en los distintos aires del folclor a través de las coreografías en los sitios más representativos de los municipios como herramienta esencial para la convivencia pacífica y proyectar las riquezas culturales.

“En el marco de los 450 años de la Hidalga Villa montamos la historia contada a través de la danza con temas relacionados a la libertadora, la vencedora, costumbres campesinas, la gastronomía, la geografía del recuerdo, la barbatusca y la ocañerita”, reitera el director artístico.

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‘Danzatumbo’ una apuesta por la paz y las tradiciones culturales./Foto: cortesía

Nació para la danza

Luis Eduardo Pérez siempre tiene a su lado como fiel escudera de sus andanzas culturales a la bailarina Yamile Bayona Arias, maestra formadora quien desde muy niña mostró las habilidades y destrezas para las danzas.

“Desde los 11 años sentí esa atracción por esa manifestación artística, ya me pensioné por dificultades en las cuerdas bucales, pero sigo ofreciendo clases de aeróbicos y expresión corporal para mantener el estado físico de manera más recreativa”, agrega la profesora que ha orientado a muchos niños y jóvenes hasta convertirdos en profesionales.

Asegura que ‘Danzatumbo’ es una apuesta a la paz en esta región agobiada por muchos conflictos sociales.     

“El objetivo es mostrar el folclor y las tradiciones porque existe mucho talento entre la población campesina. Restituir ese tejido social a través del arte, es un instrumento para mantener unidas a las comunidades, es una válvula de escape a las dificultades, es el grito de independencia para desahogar las penas, muestra el sentir, la expresión pura de los sentimientos plasmados en una danza”, agrega.

El trabajo lo hace de corazón, enseñando a los niños y jóvenes cuán importantes son para la sociedad. “Las restricciones de la pandemia hace más lento el proceso, pero seguimos haciendo los montajes y brindando las asesorías para la creación coreográfica. Mostramos el folclor, el quehacer cotidiano en una región de vocación agrícola para que las personas nunca olviden los arraigos culturales, fortalezcan la identidad y el sentido de pertenencia, que trasciendan y traspasen fronteras. Llenar el espíritu de sentimientos reflejados a través de una danza hace más sensible a la humanidad y aleja de los vicios rechazados por la sociedad”, afirma la promotora cultural.

El proyecto busca rescatar esas manifestaciones artísticas y culturales que enaltecen a los pueblos, una visión distinta del mundo para apreciar las oportunidades con los ojos de un alma sensible para que la semilla caiga en tierra fértil, explica la maestra convencida que la única manera de transformar el corazón del hombre es a través del arte.

En su mente siempre danzan los ideales puros de las expresiones artísticas para salvar al mundo de la hecatombe. “Hasta el día de mi muerte, estaré allí promoviendo lo que más me gusta en la vida sembrar valores para garantizar el surgimiento de una nueva generación”, puntualizó Pérez.

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Javier Sarabia