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‘Una Luz en el Norte’ ven los jóvenes y adultos con problemas de drogas

Lunes, 3 de Enero de 2022
Deja que tu interior hable por ti y tus acciones serán sanadas, es el lema de la fundación.

Con el propósito de brindar apoyo y acompañamiento a los habitantes de la calle que están en las drogas y ayudarlos a salir de ese mundo oscuro en que se encuentran, se abre paso en la región la fundación Una Luz en el Norte.

La iniciativa, promovida por Héctor Yesid Vega Gómez, un bogotano radicado en Cúcuta, empezó a dar sus primeros pasos luego de 10 años de trabajo para estructurar este proyecto.

Vega decidió asignar este nombre a la fundación porque para él en Norte de Santander hace falta luz para muchos seres humanos que hoy en día duermen debajo de un puente. 

En una primera fase, en el lugar se va a trabajar con 15 personas entre las edades de 17 a 60 años.

“No queremos tener obligados a los jóvenes, por el contrario, lo que queremos es abrir las puertas a los que necesiten y quieran cambiar sin necesidad de que un familiar o amigo los lleve, mencionó Vega.

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La zona de desintoxicación e inteligencia emocional está ubicada en la recta Corozal, antes del peaje Los Acacios, donde abrió sus puertas ayer. 

Vega es pedagogo de Unicef y aseguró que sin estar buscando encontró a la persona adecuada para sacar adelante la fundación, su amigo Jesús Alexander Espinoza Gélvez.

“Hace cuatro meses llegó y me dijo que le interesaba el proyecto de la fundación, que creía en mí y quería apoyarme”, sostuvo Vega.

Él conoció a Jesús cuando acompañó a su hermano en el proceso de rehabilitación de las drogas.

“Esto es un tipo de retribución por todo lo que hizo por mi hermano, mi mamá falleció hace poco debido al covid y antes de morir me dijo que quería que montara una fundación, entonces hablé con Yesid para apoyarlo”, aseguró Espinoza.

Desde entonces se convirtieron en un equipo para sacar adelante este proyecto.

La fundación cuenta con el respaldo de un grupo de profesionales conformado por un neuropedagogo y terapeuta, psicóloga de cabecera, bacteriólogo y conserjes encargados del monitoreo y acompañamiento de cada persona. 

La esposa de Vega también hace parte de esta iniciativa y estará brindando terapia a los jóvenes y adultos que se integren.  

Cada uno de los profesionales trabajará de manera voluntaria,  motivo por el cual se creó el logo de la fundación donde las manos forman un corazón reflejando la unión y fuerza de varias personas.

Paciencia, tolerancia y escucha son las palabras claves de este proyecto. 

“La fundación está al servicio de todos, es un hogar para una persona que necesita un hogar”, dijo Vega.

Dentro de las actividades que se van a ofrecer para el desarrollo de habilidades y destrezas de cada integrante están las clases de taekwondo, yoga, bisutería, arte terapia y música.

El género musical que se va a enseñar es el rap, donde aprenderán líricas y composición para que los jóvenes puedan componer un rap constructivo. 

También se va a trabajar con temas de violencia de género y prevención de la explotación y abuso sexual en personas consumidoras. 

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Deja que tu interior hable por ti y tus acciones serán sanadas, es el lema de la fundación.
Experiencias transformadoras

La historia de vida de Héctor Yesid Vega fue la inspiración y motivación para abrir Una Luz en el Norte.

Es un excombatiente de la droga y vivió 18 años en este mundo de los cuales 6 fue habitante de la calle.

Su situación fue tan difícil que recuerda un 27 de marzo del 2008 cuando su mamá le dijo: “hijo, se lo entrego a Dios porque ya con usted no puedo”.  Con el tiempo y al ver la situación en la que se encontraba decidió cambiar y mejorar su vida. “Ingresé a una fundación de Bogotá donde me internaron por más de ocho meses, llegué destruido, pesaba 29 kilos, estaba en los puros huesos”, aseveró.

A sus 27 años de vida entendió que aún le faltaba mucho por vivir y hacer, y hoy, con 40, reafirma su pensamiento y es fiel creyente que desde su experiencia puede transformar a más personas.


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Hace 10 años llegó a Cúcuta donde aseguró que la gente lo recibió de buena manera y ha tenido la oportunidad de trabajar con fundaciones que ayudan a jóvenes con problemas de drogadicción.

Junto a su esposa, también excombatiente de la droga, se han capacitado para hoy en día servir a los demás. “Dios nos dio la oportunidad de cambiar y se nos metió en la cabeza que teníamos que ayudar a otros”, puntualizó. Para él las familias son una pieza fundamental en estos procesos para que los jóvenes sientan apoyo y motivación.  

El consejo que da a las personas es que nunca es tarde para cambiar y aprovechar las oportunidades que brinda la vida. 

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