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Juventud, a las urnas

Sábado, 4 de Diciembre de 2021
Ojalá este proceso democrático que aquí en los 40 municipios nortesantandereanos permitirá elegir a 352 consejeros, de los cuales 17 corresponden a Cúcuta, sea el facilitador para que los jóvenes sean escuchados y atendidos.

Evaluemos este dato: en Norte de Santander 423.158 jóvenes entre los 14 y 28 años están habilitados para votar, mañana, en la elección de los miembros de los Consejos de Juventud. De ellos, 210.613 son mujeres y 212.545 son hombres.

Por ejemplo, frente a la población total del departamento que es de 1’491.689 personas, estamos hablando de que ese rango de edad aglutina un poco más de la tercera parte de los habitantes de este territorio fronterizo.

Pero, ademas, en cuanto a las oportunidades de conseguir trabajo o de escapar de la pobreza y evitar caer dentro de las líneas de necesidades básicas insatisfechas  y de niveles de desigualdad, se advierte que en alto volumen no la pasan muy bien.

El propio DANE se encarga de entregar los resultados de una radiografía socioeconómica poco alentadora para este rango poblacional al que muchos denominan como el futuro de la región, cuando en realidad hacen parte de un presente que debe ser mejorado.

En el trimestre julio-septiembre del presente año, la tasa de desocupación juvenil en la región se situó en el 24,7 %,  de acuerdo con el organismo estadístico gubernamental.

Y lógicamente aquí tampoco escapan de estar dentro del grave problema de no poder ni estudiar ni trabajar y hacer parte muchos de ellos de los denominados ‘ninis’ en Colombia.

La comprobación de como este fenómeno se ha venido extendiendo con fuerza en el país lo ha medido el mismo DANE, que luego de precisar que el número de jóvenes de 14 a 28 años es de aproximadamente 12,8 millones, agregó que ahí se encuentran 3,3 millones de personas que no van a las aulas pero tampoco cuentan con oportunidades laborales.

Luego ese panorama que no pinta alentador porque significa que la desigualdad y la miseria también atacan con fuerza a la juventud, necesariamente necesita enmendarse para enderezar el camino.

Ojalá este proceso democrático que aquí en los 40 municipios nortesantandereanos permitirá elegir a 352 consejeros, de los cuales 17 corresponden a Cúcuta, sea el facilitador para que los jóvenes sean escuchados y atendidos por el gobierno y la misma sociedad.

Esto no pude llegar a utilizarse como una estrategia distractora y de palmadita en  el hombro, para hacerles creer que los están oyendo y que sus peticiones de cambio serán atendidas, y luego simplemente ignorarlos y mantener inmodificable el actual estado de cosas.

Si lograran cumplirse y volverse realidades  tangibles y medibles asuntos como el de concertar la inclusión de las agendas de las juventudes con las respectivas autoridades políticas y administrativas, facilitar el ejercicio juvenil de la veeduría y control sobre la gestión pública y permitirles su participación en el diseño e implementación de las políticas, programas y proyectos dirigidos a la población joven en las respectivas entidades territoriales, sería un gran avance en la dirección correcta.

Es indudable que en la construcción de un país mejor donde todos tengan oportunidades, los mecanismos de participación ciudadana como  los Consejos de la Juventud resultan siendo una herramienta adecuada para ello.

Y, además, no debemos olvidar que si esta fórmula democrática termina desteñida por la frustración y el desánimo ante jugadas que desvíen y desdibujen dicha filosofía, se estará introduciendo un virus que lleve al desánimo, la apatía y la desilusión con la democracia por parte de quienes con esta jornada electoral juvenil quieren dibujar un mejor mañana. 

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