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Operatividad comprometida

Jueves, 11 de Febrero de 2021
Prados del Este fue escenario de otro cinematográfico robo de características similares, donde los  atracadores también accionaron sus armas de fuego.

Solo vamos a referirnos a un componente de la seguridad ciudadana, como es el de la operatividad policial, que sin dudarlo y como lo muestra el día a día, está haciendo agua desde hace mucho tiempo en Cúcuta y en algunos municipios del área metropolitana. Grupos motorizados asaltando en cualquier sector y a plena luz del día como osadamente ocurrió hace poco y a menos de una cuadra del CAI del parque Colón, en pleno corazón de la ciudad.

¿Y qué sucedió? Nada. Pero claro, sí ocurrió algo, días después el barrio Prados del Este fue escenario de otro cinematográfico robo de características similares, donde los  atracadores también accionaron sus armas de fuego.

O sea, el mensaje que se desprende de esos dos hechos es contundente y más allá de una  simple sensación o percepción, lo que se notifica es que prácticamente en ninguna parte la ciudadanía puede estar tranquila, porque el hampa acecha.

Y ni que decir de la pasmosa tranquilidad del atracador motorizado que en el barrio Cúcuta 75 le robó el celular a un hombre y esperó todo el tiempo hasta que se pudiera quitar un anillo y se lo entregara, como se observa en un video publicado en redes sociales.

Leyendo solamente las noticias judiciales que aparecen en los medios, salta la inquietud de que algo realmente está fallando, porque ahora nos vemos con hechos tan llamativos como el de un adulto mayor que al parecer le echa escopolamina a sus víctimas o la utilización por la fuerza de taxis para salir a cometer robos en la ciudad.

Esto no es de ahora, lógico, pero sí implica que el esquema operacional de la Policía Nacional y sus diferentes unidades encargadas de la seguridad de los cucuteños se encuentra desfasado o fuera de control o se volvió insuficiente y necesita ser revisado y modernizado.

El general Óscar Moreno, que lleva un mes y cinco días en la comandancia de la Policía Metropolitana de Cúcuta, debe de revisar los esquemas vigentes y determinar los cambios en la lucha en las calles contra la delincuencia, desde el accionar de los agentes de la institución.

Hay que tener en cuenta, que con un desempleo en crecimiento y nuestra informalidad desbordada y empobrecida a causa de la pandemia, hay mucha gente buscando como sea llevar un ingreso a su casa. 

Lógicamente que eso necesitará de un mayor pie de fuerza, trámite que en este momento le resultará más fácil lograr, aprovechando el anuncio del ministro de Defensa, Diego Molano, de disponer 33.000 uniformados para la estrategia  ‘Segmentos por la Vida’ que desarrollará la Policía Nacional en el país.

Si es necesario sacar a las calles a los agentes que están en las oficinas o en servicios administrativos, pues hay que hacerlo, porque la gente en muchos sectores se siente huérfana de la presencia policiaca, para que proteja la vida, honra y bienes como lo manda la Constitución Nacional.

Las acciones encubiertas, darle más vigor a la inteligencia y las operaciones sorpresa, así como reales controles operativos que empiecen a borrar ese enrarecido ambiente en que se encuentra la seguridad en la ciudad es un asunto que no da espera, y que es necesario para prevenir también que se den intentos de aplicar justicia por propia mano.

La tarea es inmensa y no da espera, como lo prueba la encuesta virtual #MiVozmiCiudad, que entre el 5 y el 30 de noviembre de 2020 aplicó la Red de Ciudades Cómo Vamos, y determinó que  sólo dos de diez hombres o mujeres sintieron satisfacción (poca o mucha) frente a la actuación de los miembros de la Policía en Cúcuta.

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