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Por las nubes

Viernes, 12 de Agosto de 2022
En razón a que el kilo, la libra o la media libra están por las nubes, se convirtió en un producto que es opcional para fechas especiales.

Tanto las amas de casa como todos en el hogar la piensan dos y tres veces antes de comprar carne de res, que ahora se convirtió en artículo de lujo y aunque fundamental para la dieta de los consumidores, ha debido ser dejada de lado por lo costosa e inalcanzable que se volvió por sus desbordados precios.


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En razón a que el kilo, la libra o la media libra están por las nubes, se convirtió en un producto que es opcional para fechas especiales o para el día en que pagan el sueldo  o para celebrar un cumpleaños, porque tenerlo en la canasta básica es un imposible económico para muchos hogares.

Recordemos que desde hace varios años y con mayor rigor en los últimos meses,  comenzó a registrarse el disparo de su valor para quienes lo compran en la tienda, en la carnicería del barrio o en los supermercados y nunca volvió a bajar. Por el contrario, va siempre al alza. 

Como estamos en una economía de libre mercado donde la oferta y la demanda imponen las reglas, resulta casi que imposible y hasta una afrenta, llegar a hablar para reclamar que el Estado intervenga directa o indirectamente para tratar de regular este aspecto, en donde en últimas los sectores más pobres resultan afectados, aunque también los exorbitantes precios asombran a sectores de la población que tienen mayor poder de compra. 

Pagar entre $25.000, $30.000 o $40.000 por un kilo de carne, en Cúcuta, donde el DANE ha comprobado con su Pulso Social que el 41,1% de los jefes de hogar y sus cónyuges no tiene mayores posibilidades de comprar ropa, zapatos, alimentos y otros artículos de primera  necesidad, en comparación a hace un año, confirma que hasta para alimentarse adecuadamente y con las proteínas requeridas, hay una gran brecha social.

Y se ha determinado, también de acuerdo con los datos del organismo gubernamental, que nuestra ciudad sigue siendo campeona en inflación, desempleo e informalidad, asuntos que implican que el comer carne se haya vuelto algo exótico para la dieta cucuteña. Pero lo mejor del caso -y es ahí donde quedan puertas abiertas para que desde la institucionalidad se haga algo-es lo que afirmó  Fedegán: no hay sustento para que las exportaciones afecten a las familias, puesto que el valor del novillo gordo en pie disminuyó en el 2% pero el precio de la carne se incrementó en 3% en el mercado interno, en medio de unas exportaciones que alcanzaron los 16.066 animales en junio de este año.

Es importante, tener en cuenta la advertencia de José Félix Lafaurie presidente del gremio, de someter a inspección el mercado interno de concentrados y balanceados, que en abril por ejemplo subieron en el  11%, labor que pueden hacer la Superintendencia de Industria y Comercio y las secretarías de Gobierno de municipios como el de Cúcuta, y de esa manera comprobar o descartar si hay  especulación en la cadena de suministro.

Sin embargo, hay que tener en cuenta a la Liga de Consumidores de la capital de Norte de Santander y su cuestionamiento a la autorización de exportar ganado en pie, dada por el gobierno anterior, asunto que en su concepto provocó que no se garantice la suficiente carne para abastecer la tasa de consumo de la ciudad y del país.

Y aunque en los primeros cuatro meses del año se enviaron a los mercados internacionales 194.109 cabezas de ganado por 148 millones de dólares, sigue la insistencia de sectores como el de los frigoríficos para regular este tipo de  exportaciones por causar fuertes perjuicios a la economía colombiana y al sector cárnico.

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