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Bancolombia aportará $1 billón para la preservación de los ecosistemas marinos
Bancolombia se enfoca en la restauración ecológica y productiva de zonas de manglar, fortalecimiento comunitario y mejora en la calidad de vida de las familias.
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Bancolombia aportará $1 billón para la preservación de los ecosistemas marinos

Bancolombia se enfoca en la restauración ecológica y productiva de zonas de manglar, fortalecimiento comunitario y mejora en la calidad de vida de las familias.

Bancolombia lanzó la “Economía Azul Sostenible”, una línea de crédito para preservar los ecosistemas marino-costeros en Colombia y otros países. La entidad financiera comprometió $1 billón hasta 2030 en esta iniciativa.

El banco se ha asociado con WWF Colombia para restaurar los bosques de manglar, aprovechando la extensa área de manglar en Colombia.

“Cualquier estrategia pensada para lograr un equilibrio entre el medio ambiente, la economía y la sociedad debe tener al apoyo a los océanos como un componente esencial. De ahí la importancia que tiene para Bancolombia preservar los mares, como parte de su acompañamiento a la construcción de ciudades y comunidades más sostenibles dentro de su propósito de promover desarrollo sostenible para lograr el bienestar de todos”, destaca Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia.


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La línea de crédito se utilizará para proyectos de crecimiento social y económico en áreas costeras, incluyendo acuicultura sostenible, energía renovable offshore y ecoturismo sostenible. Además, Bancolombia ofrece inversiones virtuales para financiar la siembra de plántulas de manglar.

foto cortesía: Bancolombia

“Estamos impulsando este proyecto con tres pilares esenciales: primero, restaurar las áreas de manglar para beneficio tanto ecológico como productivo; segundo, fortalecer a las comunidades locales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo y mejorar la calidad de vida de las familias; tercero, trabajar estrechamente con las comunidades, abordando aspectos económicos y sociales”. Mencionó Adriana Arismendi, vicepresidente de mercadeo y ventas digitales.


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Este proyecto beneficiará a 11 comunidades y se centrará en fortalecer la gobernanza comunitaria y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

El banco está centrado en la restauración de las zonas de manglar, lo que beneficia tanto a los ecosistemas marinos como a las actividades productivas de la región. La restauración de manglares es esencial para la protección de la biodiversidad marina y la economía local, ya que estas áreas son críticas para la reproducción de diversas especies de peces.

Redacción por Stephania Valero Durán / Practicante de Periodismo 


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Lunes, 11 de Septiembre de 2023

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Ambientalistas mexicanos viven con el miedo a cuestas.
AFP
AFP

En los bosques de oyamel del oeste de México, donde millones de mariposas monarcas ofrecen majestuosas danzas, el legado de su guardián, Homero Gómez, sigue vivo dos años después de su presunto homicidio.

Las investigaciones de la fiscalía, aún en marcha, sugieren que Homero, de 50 años y quien denunciaba la tala ilegal, corrió la misma suerte de otros ambientalistas asesinados. En total 30 durante 2020, según un registro de la ONG inglesa Global Witness.

Esa cifra representó un aumento de 67% con respecto a 2019 y convirtió a México en el segundo país más letal para los ecologistas, detrás de Colombia, de acuerdo con la ONG.

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“El legado que dejó (Homero) y esa iniciativa que tenía está en todos nosotros”, dice Olegario Sánchez durante uno de los agotadores recorridos de vigilancia por las montañas del santuario de mariposas monarcas El Rosario, en el municipio de Ocampo (estado de Michoacán), que dirigía su amigo.

Ingeniero agrónomo, Gómez dedicó buena parte de su vida a la protección del hábitat de estos frágiles insectos ocres, que viajan cada año 5.000 km huyendo del invierno de Canadá y permanecen en México de noviembre a marzo.

Denunciante de taladores clandestinos, el activista desapareció el 13 de enero de 2020 y su cuerpo fue encontrado el 29 de ese mes en un pozo de agua. 

“Fue un asesinato”

La fiscalía de Michoacán, que no atendió solicitudes de entrevista señala que la muerte se debió a “asfixia mecánica por sumersión (...) con traumatismo craneoencefálico”. Para la familia, no hay duda de que fue asesinado.

“No fue un accidente, fue un asesinato. No sé a quién quieran encubrir o qué está pasando”, asegura Rebeca Valencia, viuda de Homero, quien no ve avances en las pesquisas y teme que el expediente se archive.

Ante la impunidad que rodea estos crímenes, “nuestra expectativa es de mucha preocupación”, advierte Gabriela Carreón, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA).

 

Ambienta

Homero Gómez fue hallado sin vida en un pozo. Mientras tanto, Filiberta Nevado no abandona la protección del bosque de Zacacuautla.

Cerca de uno de los incontables racimos de mariposas dormidas que cuelgan de los árboles, los compañeros de Homero sonríen con nostalgia al recordarlo.

“Él era una persona con mucho ánimo” y su fuerza permanecerá “en todos nosotros, no en uno, en todos, somos 260 y los 260 seguimos en esa misma línea de poder continuar los trabajos” de vigilancia y reforestación, añade Sánchez, de 40 años.

Estos centinelas, algunos armados con machetes, caminan hasta 20 km diarios día y noche cuidando que el ganado no se coma los oyameles y pinos recién plantados, y protegiéndolos de incendios y de los depredadores del bosque, a menudo vinculados con grupos criminales.

En el sendero turístico del santuario, también se observan policías.

Homero, quien había ganado reconocimiento internacional por su labor, también se dedicaba a gestionar recursos para la reserva ante autoridades ambientales.

“No me dejen el bosque solo. Ustedes cuídenme el bosque y yo busco recursos”, recuerda Juan González que les decía su colega.

Venciendo el miedo 

Aunque la defensa del medio ambiente se tornó para ella en una sentencia de muerte, Filiberta Nevado, de 66 años, no abandona la protección del bosque de Zacacuautla (Hidalgo, centro). En octubre de 2020, un talador la abordó para decirle: “¡Si algo me pasa, te mato!”.

De larga cabellera, esta mujer guía a un grupo de periodistas durante un recorrido por las zonas más afectadas.

En la caminata, se constató la presencia de hombres con motosierras encendidas que abandonaron el lugar al ver a los reporteros.

“¡Esto es clandestino!”, exclama Filiberta, señalando decenas de troncos de árboles regados en el camino de terracería.

Más adelante, frente a decenas de tocones de árboles cortados, la activista explica que su lucha consiste en denunciar a talamontes, ayudada por llamadas de vecinos, aunque pocas veces las autoridades les hacen caso.

“Ahorita ya puedo estar aquí sin ponerme a llorar, pero me provoca una tristeza infinita, y no por mi generación (...), sino por las generaciones que vienen que sufrirán la falta de agua”, comenta.

Tras una conversación con otros pobladores sobre los últimos árboles derribados, advierte que las amenazas nunca la detendrán.

“No podría dejarme dominar por el miedo. No, más bien me domina la tristeza y la tristeza me mueve a hacer lo que sea”, afirma antes de volver a casa para cuidar a sus borregos.

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