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La masacre que agudiza aún más la situación en la zona rural de Cúcuta

Lunes, 30 de Agosto de 2021
Tres hombres fueron asesinados con disparos de fusil, mientras que un menor de edad resultó herido. Este lamentable hecho se dio en Puerto León.

La zona rural sigue siendo desangrada por los grupos armados ilegales, que son los que imponen sus leyes bajo la mirada inerte de la Policía y el Ejército y que pese a los llamados de atención que han hecho muchas organizaciones defensoras de derechos humanos, el gobierno local, departamental y nacional no le presta atención.

Y así quedó demostrado, una vez más, la noche del sábado, cuando unos hombres que vestían de negro, portaban fusiles, pistolas y hasta granadas, llegaron al frente de un establecimiento donde había por lo menos 10 personas y comenzaron a disparar indiscriminadamente, acabando con una noche de tragos.

La vereda Puerto León, que está a menos de una hora del casco urbano de Cúcuta, volvió a convertirse en un escenario de terror, por cuenta de una masacre, la novena que se comete en Norte de Santander, en los últimos 20 meses.

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En el ataque armado resultaron baleados dos hombres y un menor de edad, que estaban en una tienda. Los primeros murieron, mientras que el adolescente alcanzó a esconderse y solo recibió un disparo en una de sus piernas.

Siguiendo con el recorrido mortal, el grupo de desconocidos llegó a una finca que está a 300 metros, aproximadamente, del primer ataque, y asesinaron a otro hombre. El hecho volvió a traer muerte, dolor y desesperación para esta zona, donde los habitantes claman que se detenga esa arremetida que los ilegales tienen contra la población civil y que de una vez por todas el Gobierno busque una solución certera y no siga inventando planes que no funcionan.

En el sitio encontraron algunas vainillas de las balas de fusil.

Lo sucedido

Según algunos testigos, los atacantes aprovecharon la oscuridad y llegaron desde una zona boscosa y de inmediato dispararon contra quienes estaban en el establecimiento.

Aunque varios de los asistentes alcanzaron a correr y se resguardaron de las balas Yovani Ravelo Lindarte y Luis Javier Andrade Bautista no tuvieron la misma suerte y murieron en el lugar del hecho.

El menor de edad que acompañaba a las víctimas si alcanzó a esconderse, pero resultó herido y tuvo que ser trasladado a una clínica en Cúcuta, donde se recupera de los impactos de bala.

A 300 metros del lugar donde murieron los dos hombres, fue hallado el cadáver de otra persona que recibió un impacto de fusil en la cara, pero nadie lo pudo identificar.

Aunque algunas personas intentaron seguir a los homicidas en su huida, estos volvieron a dispararles para evitar que les siguieran el rastro. Lo último que vieron fue que los desconocidos llegaron al cementerio y se fueron por la vía que lleva al sector conocido como El Infierno, que colinda con Venezuela, zona por donde, según algunas versiones, se movería el Eln, pero las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) también han hecho algunas incursiones por ese mismo lugar.

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“Por eso, por ahora es muy confuso responsabilizar a algún grupo armado ilegal, pues tanto el Eln como los gaitanistas tienen injerencia en ese sector. Es muy apresurado dar algún nombre”, señaló una fuente judicial.

Un lider comunal fue asesinado hace una semana en La Punta.

La última cena

La pareja de Ravelo Lindarte recordó que el sábado, a las 6:00 de la tarde, después de prepararle la cena, ella decidió irse hacia Puerto Santander, para compartir con otros familiares, por eso se despidió de Yovani y emprendió su camino.

Sin embargo, a las 9:00 de la noche, él la llamó y le dijo que saldría a tomar cerveza a la tienda que estaba cerca de su casa, por lo que todo transcurría con normalidad. Pero, tres horas después la tragedia se asomó a esta vereda y trajo consigo bala y muerte.

Los habitantes de la zona, al ver que ninguna autoridad llegó, levantaron los cuerpos de las víctimas y los llevaron hasta el patio de la casa donde vivía Yovani Ravelo, a la espera que les hicieron el levantamiento.

Pero como en la zona rural de Cúcuta ninguna autoridad se siente segura, pues el pasado martes fue atacada con explosivos y disparos de fusil una caravana de la Policía Metropolitana (Mecuc), decidieron pedirles a unos empleados de una funeraria que recogieran los cuerpos y los trasladaran a Medicinal Legal, donde ayer, al mediodía, le hicieron la inspección técnica.

La mujer aseguró que Ravelo, conocido como ‘Cachi’, trabajaba en una arrocera del sector y vivieron los últimos diez años entre Puerto Santander, Aguaclara y las veredas de Cúcuta.

La doliente describió a su ser querido como un hombre alegre, trabajador y que no se metía con nadie.

Asimismo, aseguró que no conocía de problemas o amenazas que pudieran desencadenar en el ataque a bala. Yovani Ravelo dejó tres hijos, uno de estos, menor de edad.

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Disputas

El general Óscar Moreno, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, confirmó que el hecho se produjo en medio de la disputa de los grupos armados ilegales en ese lugar.

“De acuerdo a las informaciones que nos han llegado del lugar, el enfrentamiento que sostiene el Eln y el Clan del Golfo (gaitanistas), nos deja este resultado negativo que afecta la tranquilidad de los ciudadanos en el sector rural”, dijo el oficial.

Cerca del lugar donde se registró la masacre la noche del sábado, fue atacada una caravana de la Policía, al mediodía del martes, cuando un grupo de uniformados se desplazaba hacia Palmarito, a reforzar la seguridad y asimismo para analizar algunas situaciones que se vienen presentando en la zona.

Los policías fueron atacados con un explosivo y con ráfagas de fusil, que dejaron daños en una patrulla oficial y lesiones con aturdimiento en un policía adscrito a la Seccional de Inteligencia Policial (Sipol).

De este hecho, la Policía capturó a un presunto responsable que fue hallado alrededor del lugar con un arma.

Una caravana de la Policía fue atacada el pasado martes.

‘No más violencia’

Esta reciente masacre se registra luego de que 60 organizaciones defensoras de derechos humanos se unieron para pedir que pare la violencia en la zona rural de Cúcuta y demás poblaciones de Norte de Santander.

En un comunicado que sacaron la semana pasada, se lee: “en los últimos 20 meses de gobierno del alcalde de Cúcuta Jairo Yáñez, del gobernador Silvano Serrano y del presidente Iván Duque, 22 líderes sociales han sido asesinados en Norte de Santander, de los cuales seis ocurrieron durante el primer semestre de 2021: William Rodríguez, Gertrudis Hernández y Eliécer Sánchez, en Cúcuta; Nilson Rodríguez, en Tibú; Nelson Galván, en Hacarí, y Jean Carlos Rodríguez, en El Carmen”.

Añadió: “Según el Observatorio de derechos humanos de la Fundación Progresar, durante este periodo, se han cometido 8 masacres, que han dejado 36 víctimas, 249 personas fueron

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desaparecidas de manera forzada, 6.283 personas fueron desplazadas de sus territorios y 176 defensores de derechos humanos recibieron algún tipo de amenaza por parte de grupos armados ilegales que, en algunas regiones como el área rural de Cúcuta, actúan con total impunidad”.

Las organizaciones señalaron que han denunciado de manera reiterada los hechos de violencia cometidos en contra de la población civil, las comunidades y organizaciones por parte de paramilitares que se han identificado como gaitanistas, “quienes anunciaron su llegada al área rural de Cúcuta el pasado 14 de diciembre y continúan su proceso de expansión en el área metropolitana, presencia y accionar que en ocasiones ha sido negado por autoridades civiles y organismos de seguridad, así como las emergencias humanitarias desatadas como consecuencia de los enfrentamientos entre paramilitares y las guerrillas del Eln, reflejados en masacres, desplazamientos individuales y colectivos, desapariciones forzadas, violencia sexual, reclutamiento forzado, amenazas en contra de líderes y lideresas sociales y acciones de control social en estos territorios”.

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