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100 familias sobreviven sin servicios públicos en Tucunaré

Lunes, 20 de Septiembre de 2021
A los afectados les toca usar bolsas plásticas para botar sus desechos corporales.

Asentados sobre el derrumbe, el abandono y una ‘suerte de perros’, así se siente las más de 100 familias que viven en la invasión de Tucunaré (parte baja), situada por la avenida 30 desde la calle 10 hasta la 13, quienes en difíciles condiciones intentan sobrevivir el día a día, sin servicio de alcantarillado, electricidad o pavimentación de vías.

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Los soleados días calientan con facilidad las paredes improvisadas de tablas, cartón o plástico, sobre estos materiales los habitantes han tenido que construir sus viviendas.

José Quintero, uno de los dichosos vecinos que cuenta con instalación de gas y agua, reparte en una manguera, chorros de agua a diario para que niños, adultos y jóvenes puedan lavar sus alimentos, tomar el líquido y si tienen suerte, bañarse con el agua reutilizada.

El hombre, que vive con 15 personas más en su hogar, ha velado por llevar levemente la igualdad a esta zona, tramitando con las entidades gubernamentales el acompañamiento y estudio requerido para que instalen de forma adecuada los servicios públicos necesarios para vivir dignamente.

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La mayor parte de postes son tallos de madera.

La mayor parte de postes son tallos de madera. / Fotografías: Jorge Gutiérrez

“En este momento tenemos energía porque nos colgamos, no nos gusta hacerlo, quisiéramos pagar, porque la poca energía que nos llega debe ser distribuida a muchas familias que tienen hijos que estudian virtualmente. Hemos usado las figuras de derechos de petición, pero hasta ahora la respuesta ha sido de guardar reserva y esperar estudios”, explicó Quintero.

En la incertidumbre de la intermitencia, los habitantes no pueden conectar sus electrodomésticos con mucha frecuencia o cargar sus celulares.

La electricidad, en un vaivén rutinario, ha quemado en repetidas ocasiones televisores, celulares, ventiladores y neveras, lo que ha condicionado a las familias del sector a vivir de comprar a diario sus alimentos, pues no tienen forma de resguardarlos en su casa.

Una lucha interminable por progresar

Zenaida Matoré, madre de dos pequeños, lucha por conseguir una titulación de terreno y  garantizar una educación a sus hijos, para tener oportunidades laborales con pagos dignos, en ocasiones frustrada concilia con profesores de forma extracurricular los trabajos o guías que deben hacer sus pequeños para aprobar sus asignaturas.

“Al momento de las clases, es bastante seguro que mis niños pierdan la conexión en vivo, menos mal los profesores entienden la situación, pero me da miedo cada que pongo a cargar el celular, ya se me han quemado varios. Aquí hay que hacer de todo, comprar el agua, rezar porque la energía sea constante y buscar como sea el alimento para mi familia. Estamos cansados”, manifestó Zenaida.

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No se ha instalado sistema eléctrico ni alcantarillado porque la zona está catalogada como alto riesgo.

No se ha instalado sistema eléctrico ni alcantarillado porque la zona está catalogada como alto riesgo.

José Gregorio Rivera, un desempleado quien a diario tiene que suplir las necesidades de sus 15 familiares, comentó que sus noches son un infierno, pues no pueden prender ningún ventilador.

“Nosotros improvisamos postes de luz, unos pocos los construimos con cemento, pero la gran mayoría los instalamos con troncos de madera y cables amarrados, menos mal nadie ha sufrido de un corto de energía, pero al menos funcionó. Sin embargo, nosotros queremos pagar por el servicio de energía”, comentó Rivera.

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En Planeación Municipal afirmaron que desde la subdirección de Servicios Públicos, se adelantan con Centrales Eléctricas de Norte de Santander (CENS) la evaluación y los estudios necesarios en el asentamiento para determinar la viabilidad de prestar un servicio de energía provisional.

“Esperamos mejorar la calidad de vida de los habitantes, que sabemos obtienen de manera irregular, pero hasta el momento, seguiremos adelantando los estudios porque la zona es considerada en alto riesgo”, manifestó un funcionario de Planeación Municipal.

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Miguel Landazabal
Miguel Landazábal