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Desde marzo se conocía el plan para cometer atentados en Cúcuta

Miércoles, 21 de Julio de 2021
El excapitán Andrés Medina es señalado de ser el autor intelectual y material del atentado a la Brigada 30 del Ejército.

Desde marzo, los organismos de inteligencia de la Nación se enteraron de que en Cúcuta se estaría preparando una serie de atentados terroristas por parte de la disidencia del frente 33 de las Farc y el Eln. Desde entonces interceptaron varias líneas telefónicas de quienes supuestamente se encargarían de ejecutar esas acciones.

A medida que avanzaban los días, las autoridades iban conociendo detalles de los supuestos atentados, como la compra de explosivos y su movimiento por parte de un pequeño grupo de personas que estaría financiado por las disidencias, además de otras cosas que fueron reveladas en las recientes audiencias concentradas que se llevaron a cabo durante los últimos tres días, contra seis capturados que estarían inmersos en estos hechos.

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Pero a pesar de que las autoridades tenían conocimiento del plan para realizar  los atentados, no hicieron nada para evitar que dichas acciones se materializaran y decidieron esperar para tener mayor material probatorio en contra de quienes serían los autores intelectuales y materiales.

Y fue así como pasaron más de tres meses, exactamente hasta el 15 de junio, fecha en la que  se dio el primer atentado con carro bomba contra la Brigada 30, que dejó 36 heridos y muchos daños materiales. Seis días después, en el sector Cerro Pico, en la vía Cúcuta-El Zulia, se registró el segundo hecho con dos cajas bomba y por último, el ataque contra el helicóptero en el que se transportaba el presidente de la República Iván Duque y una comitiva que lo acompañaba en su retorno de Sardinata.

Con el último hecho, no se dio más espera y un grupo de al menos 30 investigadores, apoyados por miembros del FBI, se dio en la tarea de consolidar todo el material probatorio y de ubicar uno a uno a los que estarían implicados en este hecho, lo que ha dejado hasta el momento a ocho personas detenidas, entre ellas una mujer.

Esta es una de las fotos que están en manos de las autoridades.

El grupo del terror

La primero que vieron las autoridades es que ese grupo que, presuntamente, contaría con el apoyo directo del jefe máximo de la disidencia de las Farc en Norte de Santander, Jhon Velazco, más conocido como ‘Jhon Mechas’ o ‘Jhon Barbas’, estaría conformado por el excapitán del Ejército, Andrés Fernando Medina Rodríguez, su papá Joaquín Medina; un desmovilizado de las Farc, conocido como Aureliano; el escolta contratista de la Unidad de Nacional de Protección (UNP), Ciro Gutiérrez; una vigilante del aeropuerto internacional Camilo Daza, de nombre Geraldine; el minero Jhon Fredy Lizarazo; un taxista, y Freddy Maldonado.

Cada uno de ellos, según lo visto por las autoridades, cumpliría con un rol durante los atentados. Andrés Medina, quien llegó hasta el rango de capitán en el Ejército, siendo un destacado piloto de helicópteros Black Hawk, y que incluso fue uno de los sobrevivientes de un ataque de las Farc, ocurrido el 22 de junio de 2015 cuando ‘volaron’ con explosivos una aeronave que él piloteaba y aterrizaba en Teorama, sería uno de los responsables del atentado a las instalaciones de la Brigada 30, que dejó 36 heridos.

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El papá de este excapitán también habría sido capturado, porque presuntamente fue él quien hizo todo el negocio de la compra de la camioneta Toyota Fortuner, de placas JGX180, con la que cometieron el ataque dentro de las instalaciones militares.

Se conoció que actualmente Medina Rodríguez estaría trabajando para una academia de vigilancia privada con sede en varias ciudades del país; esto lo confirman algunas fotos que él mismo montó en su perfil de Facebook.

Entre lo que tendrían las autoridades está que Medina y su padre sabían perfectamente que un grupo de hidrocarburos de la Dirección de Carabineros de la Policía, que tiene una oficina dentro de esas instalaciones militares, cuenta con un vehículo similar al que compraron y que así podrían cometer el ataque sin despertar una sola sospecha.

Tan pronto tuvieron la camioneta Toyota en sus manos, la habrían entregado para que la cargaran con el potente explosivo pentrita. Todo lo habrían hecho bajo la coordinación de la disidencia del frente 33 de las Farc y del Eln.

Cuatro días después de tener el vehículo cargado con el explosivo, el exmilitar se habría encargado de entrarlo a la guarnición militar, aprovechando que él era conocido en el lugar y, además, aprovechando las falencias que se daban al mediodía, cuando más de la mitad de la guardia de seguridad se iba a almorzar.

Por eso, a las 12:32 p. m. del 15 de junio, se puede ver en un video de seguridad de la Brigada 30, cómo la camioneta Toyota Fortuner, que es manejada por el exoficial, entra tranquilamente y luego de permanecer dos horas y 18 minutos en esas instalaciones, sin despertar una sola sospecha, sale y hacia las 3:02 de la tarde se dio la primera explosión, dos minutos después ocurre la segunda.

Pero en este hecho no solo estarían inmersos estos dos hombres, también habrían participado el desmovilizado de las Farc y el escolta contratista de la UNP. El primero es sindicado de haber planeado y ejecutado una parte del plan, pues sería él quien tenía las conexiones con ‘Jhon Barbas’, mientras que Ciro Gutiérrez habría sido quien manejó la moto de alto cilindraje que compró el excapitán para huir, luego de activar el carro bomba.

Las autoridades también conocieron que el exmilitar Andrés Medina, una vez sucedió lo de la Brigada 30, se habría escondido en Venezuela, donde contaba con la protección de ‘John Mechas’, quien mantiene una alianza macabra con el Eln en Norte de Santander.

Los otros atentados

Seis días después de ese ataque a las instalaciones militares, este mismo grupo habría planeado otro, pero esta vez sería contra la Policía, por eso la noche del pasado 21 de junio dejaron unas cajas bomba en el sector Cerro Pico, en la vía Cúcuta-El Zulia.

Pero por fortuna, nada les salió como lo tenían planeado, pues varios uniformados que llegaron a ese punto, que está al frente de la primera entrada del barrio El Progreso, al darse cuenta de que era una trampa, lograron correr, sin embargo, una pareja que se movilizaba en un vehículo, si resultó herida.

Días más adelante, nuevamente estas personas organizaron todo para atacar el helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que el pasado 25 de junio aterrizaba en el aeropuerto internacional Camilo Daza, con el presidente de la República Iván Duque a bordo.

La aeronave fue impactada cuando aterrizaba, desde un lote baldío en el barrio La Conquista, muy cerca al Anillo Vial Occidental, burlando todas las medidas extremas de seguridad que tiene cada visita del mandatario de los colombianos a Cúcuta.

El hecho no puso solo en riesgo la vida del presidente Duque, sino que también el ministro de Defensa, Diego Molano, el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano, el alcalde de Cúcuta, Jairo Yáñez, entre otras personas que corrieron peligro.

En una zona boscosa, que está a 1.400 metros de la cabecera de la pista de aterrizaje, fue donde encontraron dos fusiles, un Ak-47 y un 7-62, con marcas de las Fuerzas Armadas de Venezuela, cinco proveedores y 20 vainillas.

A raíz de ese hallazgo, las autoridades pudieron hacerle un rastreo, además de recolectar videos y testimonios, que unieron a las pesquisas previas que venían haciendo desde marzo, para poder capturar a los presuntos responsables.

El excapitán se salvó de morir en un ataque con explosivos a un helicóptero.

Extraoficialmente se conoció que el lunes detuvieron a un taxista y a uno de los que disparó contra el helicóptero presidencial y a partir de hoy arrancarán las audiencias concentradas para definirles su situación jurídica. Al conductor lo sindican de haber transportado las armas.

La vigilante del aeropuerto que detuvieron, de nombre Geraldine, tendría relación directa con el atentado contra el presidente Duque, pero también la señalan de ser la compañera sentimental de un jefe de la disidencia del frente 33 de las Farc, siendo quien entregó la información precisa de la llegada de la aeronave en la que venía el mandatario de Colombia.

El desmovilizado de las Farc y el excapitán también son sindicados de ser los cerebros de estos dos atentados.

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Otro de los detalles que conocieron las autoridades es que el exmilitar Andrés Medina se conocía con el escolta Ciro Gutiérrez, porque hace un tiempo él también trabajó en la  UNP por el Catatumbo, y, al parecer, fue así como la disidencia de las Farc lo reclutaría para delinquir bajo las órdenes de ‘Jhon Barbas’. En el Ejército, luego de la salida del excapitán, se habrían dado cuenta de algunos movimientos sospechosos, los cuales les fueron informados a la Fiscalía.

Ayer, al cierre de esta edición, se llevaba a cabo la última parte de las audiencias concentradas para los primeros seis capturados, a los que les imputaron los cargos de terrorismo, concierto para delinquir y porte ilegal de armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas, entre otros delitos. Se esperaba que el juez los enviara a prisión.

Por la relevancia de los hechos, calificados como de seguridad nacional, las audiencias se dieron de manera presencial en un salón en las instalaciones de la región 5 de Policía, que tiene su sede en Cúcuta.

Se salvó de morir

El 22 de junio de 2015, el excapitán Andrés Medina Rodríguez se salvó de morir en un ataque de las Farc, en zona rural de Teorama.

El exmilitar que iba de copiloto en la aeronave fue uno de los sobrevivientes del atentado con explosivos que le hicieron, cuando intentaban aterrizar un Black Hawk, de matrícula EJC2185.

Ese día se conoció que el helicóptero al aterrizar, lo hizo en un campo minado, quedando totalmente destruido. En el hecho murieron el cabo primero Gabriel Ignacio Mejía Bermúdez y los soldados Edison Blanco Zapata, Franklin Gamboa Monsalve y Carlos Darío Ibarra Gutiérrez, mientras que otros 12 militares sobrevivieron, entre ellos Medina Rodríguez.

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