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Los totumos, un pasatiempo de la familia Serrano

Miércoles, 1 de Septiembre de 2021
Durante todo el año, Carlos y Daniel decoran totumas para regalarlas en Villa Caro.
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La Opinión

En San Cayetano, Carlos Serrano, un profesor de 66 años, junto con su cuñado, Daniel Corredor, dedican gran parte de su día a hacer artesanías con la fruta de totumo, para luego donarlas a los campesinos del municipio de Villa Caro.

Este arte ha sido muy tradicional para la familia Serrano, porque cuenta que su papá, en el tiempo que él era un niño, viajaba a tierras calientes y llegaba a su hogar con una gran cantidad de totumas.

Serrano, después de una mañana agitada como docente de religión, arte e investigación en el Instituto Educativo de Cornejo (Instecor), llega a su vivienda al mediodía, descansa unas cuantas horas y luego se sienta en un banco, debajo de un árbol que lo cubre del sol, e inicia con su ritual artesanal.

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Frente a su casa puede observar un arbusto de unos cinco metros de altura, con ramas retorcidas y delgadas, donde cuelga una fruta de cáscara verde o café, conocida como totumo.

El material que produce esta planta se ha utilizado en tiempos precolombinos para confeccionar artesanías y recipientes. Por su material liviano y resistente, Serrano le hace formas para depositar el agua, huevos, café, leche e incluso para la sopa.

“Mi papá se distrae con sus totumas todos los días, él dice que se ha convertido en un pasatiempo divertido y lo hace de corazón”, manifestó Danixa, hija de Serrano.

En el día, con su cuñado logran sacar una cantidad de 50 totumas. Mientras Daniel corta con una segueta, Carlos les da el toque final, las limpia y, con su color natural, las convierte en una pieza de arte única.

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Unas horas de felicidad

Carlos fue criado en el campo, en las tierras de Villa Caro, a tres horas de su actual hogar, pero esa distancia nunca le ha impedido ir una vez al año, en diciembre, a llevar dos bultos de totumas de diferentes tamaños.

“Le llevo a todos los que me encuentro en el camino a Villa Caro, gente que cultiva café, ordeña vacas y hasta los que venden guarapo para que tengan la facilidad de trabajar”, comentó Serrano.

Para Carlos, su artesanía no ha sido un negocio, sino una obra social para su pueblo natal; el tiempo que le invierte a crear nunca lo ha visto perdido.

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Con las semillas de la totuma escoge las mejores y las cultiva por los alrededores de su casa, para que así, en un año, pueda conseguir la fruta. Desde junio inicia a recolectar las totumas para crear nuevas formas de recipiente.

“Mi papá regala los totumos a los campesinos, lo hace con gusto, nunca le ha encontrado comercio o una forma de ganar dinero con esto, él siempre dice que le da más gusto ayudar que generar unos pesos”, indicó Danixa.

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Los beneficios de la totuma

Nueve minutos de distancia recorre Serrano hasta el Instituto Educativo de Cornejo para enseñarles a sus estudiantes. En la materia de artística, los instruye en el arte de hacer totumos, ya sea para decorar o para utilizar en sus casas.

Hace más de 20 años, Carlos siembra las totumas para hacer artesanías o para los beneficios que trae con ella, aunque la gente corta los árboles que él ha sembrado, no pierde el entusiasmo de seguir cultivándola.

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Además, comentó que la fruta es medicinal. Acostumbra a tomar una totuma en buen estado, la limpia, le echa un poco de panela y la convierte en un jarabe para la tos.

“Su tripa también sirve como pomada para la sarna de los perros y los indígenas la comen en las ensaladas”, señaló Corredor.

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Habitantes felices

Cada diciembre, cuando Serrano recorre las tierras de Villa Caro, las personas que habitan en ella esperan con ansias las totumas que lleva en cada bulto.

“Los campesinos se contentan y me dan las gracias por entregarles una totuma o dos, que necesitan para su labor”, manifestó Serrano.

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Sus hijos nunca han practicado este arte, pero mencionan que, de tanto que observan a su padre, algo les ha quedado en su recuerdo.

“Aunque dicen que esto trae consigo mismo una enfermedad llamada mezquinos, me coloco guantes para evitarla, aun así seguiré con mi arte, dándole sonrisas a las personas que necesiten este recipiente o a mis estudiantes para que lleven el conocimiento de una manualidad natural”, manifestó Carlos.

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