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La Jalea, el dulce que viajó a Chinácota para quedarse

Sábado, 28 de Agosto de 2021
Gina Ortíz es una de las mujeres pioneras en la venta de la jalea de Chinácota.

De textura suave y esponjosa y con un sabor dulce, se destaca la jalea, un postre hecho de la pata de res, muy tradicional del Valle del Cauca.
 
Para mediados del 2010, se dio a conocer en Chinácota, y al poco tiempo se volvió muy apetecido por lo turistas que iban al municipio los fines de semana. 

Gina Ortiz, de Bogotá, hace 10 años decidió tomar unas cuantas maletas y viajar a la calurosa Cúcuta, pero por distintas razones decidió buscar un destino cercano en el que se sintiera un clima diferente, Chinácota fue su elección. 

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En el mismo año, aunque no tenía ningún conocimiento sobre la jalea, se le presentó un trabajo relacionado con el dulce, Gina aprendió todo el proceso de hacerlo, desde la preparación de las patas de res, hasta el batido que incluye un agotador movimiento de brazos. 

Meses después la jefa de Gina falleció, pero ella decidió seguir con el negocio, que en ese entonces era el único que vendía dicho manjar en este municipio.

“Fui afortunada y le doy gracias a Dios,  porque después de que mi jefa murió, en paz descanse, el negocio de la jalea lo empecé a administrar yo, y me convertí en la dueña”, manifestó Gina. 

Ortiz se considera una de las pioneras en hacer exitosos los productos de la jalea. Aunque a sus inicios emprendió de manera informal en un andén con un ‘garabato’, el palo curvo donde se bate la jalea, al día de hoy Gina cuenta ya con una microempresa y genera empleo a varias personas. 

Antes de pandemia, tenía cuatro puntos de negocio distribuidos en el municipio, pero, con la crisis del 2020, le tocó cerrar dos de sus sedes y dejar abiertas las otras para sus ventas. 

jalea

El virus no la detuvo
Durante la pandemia, Gina consiguió sacar a flote su negocio, sus clientes más fieles tuvieron la confianza en su producto y, con esto, pudo mantener su negocio en esos meses de crisis. 

“Fue una época muy difícil, pero gracias a mis clientes, que Dios los bendiga, me colaboraron mucho, encargaban mis jaleas medicinales, las mieles, el aceite de pata de res y bajaba  hasta el peaje con  mi canasta repleta de los productos encargados y con un domiciliario se hacían las entregas en Cúcuta”, manifestó Gina. 

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Su negocio nunca se quedó quieto, siempre trabajó con las medidas de bioseguridad; al pasar el tiempo, cuando el alcalde de Chinácota permitió abrir los negocios hasta el mediodía, Gina dio apertura.

jalea 

La carrera tercera 
Una de las calles más populares, es la carrera tercera, por ser la principal en las ventas de jalea; el puesto de Gina es reconocido por los colores que la identifican, blanco, rojo y negro, pero también por su sombrero peculiar. 

Además, su carisma y su traje oriental capturan la atención de las personas que pasan y visitan esta zona llena de manjares y artesanías. 

Gina le comentó a La Opinión que “muchos de los visitantes nos llaman chinos o japoneses, por nuestra vestimenta roja y negra al estilo oriental, otros nos llaman vietnamitas, por nuestros sombreros cónicos hechos de paja”, pero, en realidad, ellos son chitareros.

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Ortiz sale con su pelo pintado de rojo, con su traje ajustado a su delgado cuerpo; para cubrirse del sol, porque tiene problemas en su piel, utiliza su famoso sombrero peculiar y con unas cuantas risas, logra que sus clientes se estacionen en su negocio.
 
“La esencia de nosotros  es la manera en como se atiende a los clientes, por  esta vía, la carrera tercera, hay muchos que venden jalea, pero la actitud, una sonrisa y nuestro atuendo, permite que coloquen interés a mi comercio”, aclaró Gina.

 
También explicó que todas las personas que venden este postre en el municipio, pasaron primero por ‘La Casita de Jalea’ y ella les enseñó el proceso de producir este dulce y, hoy en día, lograron abrir su propio establecimiento. 

Un toque diferente 

El negocio de la venta de jalea se expandió por el municipio, pero Gina comentó que su dulce y aceites tienen una fórmula única, que la hace tener un concepto original y neutral de su comercio. 

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Su producto se encuentra en diferentes versiones, fría o caliente, en crema, servido en vaso o en cono de galleta, con aderezos como anís, brandy o maní; cortada y servida en cajas cuadradas; sin azúcar, para los diabéticos y también le encontró beneficios para la salud. 

Para quienes aún no saben qué es la jalea o gelatina de pata de res, la propietaria del establecimiento indicó que “es un manjar hecho con pata de res, agua y panela. Esta gelatina se obtiene después de la cocción prolongada de la pata de res y se le va añadiendo la panela mientras se bate. El resultado es un producto esponjoso de delicioso sabor”.

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