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Cacaito, el dulce centenario de Chinácota

Domingo, 19 de Septiembre de 2021
La base del producto es el chocolate y la panela.

Un poco a panela y otro a chocolate, así saben los cacaitos, un dulce que  es característico de Chinácota y que pese a que se fabrica hace más de 100 años, lucha por mantenerse vigente y constituirse en un patrimonio de este municipio distante de Cúcuta 40 kilómetros.

Eler Patiño y Fanny Carrillo son una pareja de esposos que encontraron el sustento de su familia a través de la fabricación de los cacaitos. Cuentan que gracias a los ingresos han podido estudiar sus tres hijos (Mauricio, Sebastián y Andrés Felipe), quienes ya obtuvieron su título como profesionales.

“Los cacaitos, como su nombre lo dice, saben a cacao y chocolate. Yo practico ciclismo, cada vez que salgo los llevo porque me dan energía para seguir haciendo deporte”, manifestó.

Desde niño, Eler recuerda que entre sus compañeros de escuela era típico llevar este dulce-caramelo para pasar las largas jornadas escolares.

“En 1981 yo empecé estudios en el Instituto Agrícola de Chinácota y en ese entonces conseguía los cacaitos en la casa de una señora que se llamaba Matilde Camargo, yo me di cuenta que ella vivía de los cacaitos”, recuerda Eler.

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En 1999, Eler recuerda que una hermana suya le enseñó la receta para hacer cacaitos, la cual sirvió para dar inicio a lo que hoy es una fábrica que lleva el producto a tiendas de Toledo, Pamplona, Cúcuta, algunos municipios de Boyacá, y por supuesto, para distribuir en Chinácota.

“Hemos tenido constancia y gracias a los cacaitos hemos salido adelante, le dimos estudio a los hijos, hoy en día también sacamos dulce de leche que también, la gente los lleva para otras ciudades, incluso para otros países. En mi tiempo era nuestro caramelo preferido y queremos que lo siga siendo para los chitareros”, complementa.

La cómplice en este emprendimiento que ya lleva 22 años, y que tiene la misión de mantener vigente una tradición de más de un siglo, ha sido su esposa, Fanny Carrillo, quien se encarga de que los cacaitos lleven su toque secreto.

“Nosotros le ponemos todo el amor del mundo, los hacemos bien para que los puedan disfrutar en cualquier momento. Muchos los prueban por primera vez, cuando vienen a Chinácota o alguien se los lleva y quedan encantados con el producto”, sostuvo.

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Fanny de 57 años recuerda que en sus épocas escolares compraba los cacaitos al salir de la escuela y en ese entonces ya se hablaba de un dulce de tradición. “Yo los conseguía en una tienda de la familia Cuadros, si no había ahí los compraba donde Matilde Camargo, pero siempre los comíamos, en ese entonces era muy tradicional y pues actualmente seguimos con el legado”, cuenta. 

Aunque en un tiempo se hicieron cacaitos con interior de coco, piña, maní, entre otros, actualmente solo se fabrican los tradicionales debido a que son los preferidos de los chinacotenses y turistas.

Las familias 
Actualmente, cerca de 10 familias de Chinácota se encargan de la fabricación de los cacaitos, aunque solo cuatro de ellas lo hacen con intereses netamente comerciales. Un cacaito, que es cortado en forma de cilindro, pesa entre 75 y 80 gramos. En promedio, en el municipio se comercializa una presentación de 12 unidades, la cual se puede conseguir entre $2.500 y $3.000.

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Así es el proceso:

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Oscar Andrés Olarte
Óscar Andrés Olarte