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Ellos son los guardianes de la fauna desamparada

En El Zulia funciona el Hogar de Paso de Corponor para Fauna Silvestre.

Los diferentes sonidos de los animales de la naturaleza retumban en el Hogar de Paso para Fauna Silvestre y allí se tejen admirables historias de especies que cuentan con ‘padres’ humanos. 


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Diariamente hasta este centro llega un grupo de veterinarios, zootecnistas, ingenieros, biólogos, técnicos y personal operativo, con un único objetivo: atender a las especies que son rescatadas en operativos conjuntos de Corponor con la Policía Ambiental o entregadas de manera voluntaria por la comunidad.

Los animales con sus cantos, sus rugidos y sus vistosos colores, no solo generan un encanto especial a los bosques del departamento, sino que cumplen una función única en los ecosistemas que proveen de bienes y servicios a quienes habitan en los 40 municipios del departamento.

Este espíritu de conservación se hace visible en tres nortesantandereanos unidos por su pasión al cuidado de aves, mamíferos y reptiles. Leiny García Mora, Samir León Restrepo y Hugo Alexander Velasco García son comprometidos guardianes de aquellas desamparadas especies. Su misión es atender, valorar, rehabilitar y regresarlos a los bosques.


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Su trabajo y el del equipo humano y técnico permitió que, en 2021, regresaran a zonas boscosas aptas para su supervivencia 945 animales de diferentes especies y en lo corrido de esta vigencia, con corte del primero de agosto, van 474.
 

Ellos, al hablar de su labor, coinciden en que lo más satisfactorio es ver sanos y fuertes a los ejemplares que atienden y regresarlos a su hábitat.

 

Heredó el amor por el campo

Samir León Restrepo, oriundo de Gramalote, recuerda que su pasión por el mundo natural afloró de niño cuando se divertía observando animales silvestres en la finca de su padre. “Sus enseñanzas influyeron para formarme como ingeniero en producción animal y en médico veterinario”.


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La conexión que sentía con la naturaleza hizo que de niño y en varias ocasiones discutiera e inculcara en sus amigos un no a matar con caucheras las aves que posaban en los árboles. Así fue creciendo hasta alcanzar su formación universitaria, la misma que le permitió llegar al Hogar de Paso de Corponor.

En este centro ya perdió la cuenta de los animales que ha atendido, pero recuerda especialmente el caso de un ejemplar femenino de mono araña, a la que cariñosamente le pusieron el nombre de ‘Tomasa’.

“Esta especie de monos son sociables y teníamos 7 en un área especial. Un fin de semana estaba de turno solo en el centro y se dio un ataque entre ellos, resultando herida ‘Tomasa’, pese a que ingresar en ese espacio era un riesgo por un probable ataque de los ejemplares adultos hacía mí, no lo pensé y la rescaté. Tras la recuperación se creó un vínculo especial y al entrar a la jaula me acicalaba”, recuerda.


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Al Hogar de Paso ingresan los ejemplares con aspectos nutricionales deficientes, enfermos o heridos y “lo primero que hacemos es una valoración general; si requieren de exámenes se manejan con veterinario y para la parte nutricional hay zootecnistas que generan dietas especiales. Todos, deben pasar por cuarentena y cuando el biólogo determina que etológicamente pueden regresar al entorno natural se programan las liberaciones”, agrega.

Samir hace un llamado a las poblaciones urbanas y rurales para que se vinculen a las acciones de educación ambiental que también ejecutan desde el Hogar de Paso.
 

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Los animales son recuperados y devueltos sanos a su hábitat natural./Foto Cortesía

 

Una puma neonata marcó su vida

Leiny García Mora, de 32 años, bióloga y tecnóloga en gestión de recursos naturales, tiene como consigna generar estrategias para mejorar las condiciones de vida de los animales que están bajo su cuidado. “Me marcó ver la dedicación que tienen los cuidadores de especies en un zoológico, sentía que ellos les permitían tener una segunda oportunidad de vida. En esas visitas supe que mi vida estaría ligada al cuidado de la fauna silvestre”.

En su vida son decenas las historias que ha presenciado, pero a esta valiente bióloga la crianza de neonatos que han resultado víctimas del tráfico ilegal, la han marcado, especialmente “una puma neonata que aunque no pudo volver a la libertad, ahora le garantizan cuidados en uno de los zoológicos del país y allí inspira a las futuras generaciones para que coexistan con los felinos”.

Leiny le inculca a sus familiares y a las comunidades que visita el respeto por los animales. “Las acciones humanas generan impactos en los ecosistemas y con nuestras vivencias se siembra un cambio”.

 

‘Tilín’, la  alegría de Hugo


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“De niño vivía en el barrio Miraflores, cerca del Canal Bogotá de Cúcuta. En la tarde íbamos con mis amigos a colectar animales allí, lagartijas, ranas y sardinas especialmente. Me los llevaba a casa, desocupaba uno de los lavaderos y allí los tenía”. 

Con estas palabras resume Hugo Alexander Velasco como afloró en su esencia la pasión por los animales. Para él, lo que de niño fue un pasatiempo, se convirtió en un proyecto de vida y se formó como administrador de empresas agropecuarias.

Su llegada al Hogar de Paso, en el que labora desde hace 24 años, se dio luego de ejecutar junto con su profesor un proyecto de manejo de babillas. En estas cerca de dos décadas y media ha acumulado experiencias con las que perfectamente podría escribir un libro de cuentos y en el que ‘Tilín’, un turpial que atendió, podría ser el protagonista.


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“Recuerdo que el turpial llegó procedente de la tenencia ilegal, se tuvo en cuarentena y un día se fugó. Pero, a los días siguientes regresó y disfrutaba posándose sobre la cabeza del personal y era quien hacía el control de calidad de la fruta que se picaba para las especies en el área de preparación. Al almuerzo, llegaba por su porción y así permaneció varias semanas, hasta que se fue con un grupo de turpiales, dejando huella en mi mente de lo valiosas que son las especies de fauna silvestre y la importancia de conservarlas”.

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Orlando Carvajal - Periodista La Opinión
Orlando Carvajal
Domingo, 7 de Agosto de 2022

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