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Tres crímenes cometidos en Norte, reconocidos en la Comisión de la Verdad

Víctimas y victimarios estuvieron trabajando durante meses hasta lograr el perdón y aceptar responsabilidad.

El conflicto armado que durante décadas se ha librado con intensidad en departamentos como Norte de Santander ha dejado miles de víctimas, pero sobre todo muchos estigmas, señalamientos e indiferencia.


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La barbarie cometida por paramilitares y guerrilleros en zonas como el Catatumbo y el área metropolitana de Cúcuta dejó huellas imborrables frente a las cuales algunos prefirieron callar y hasta olvidar, para evitar la revictimización.

Sin embargo, la Comisión de la Verdad, como parte del ejercicio de reconstrucción de memoria y escucha que adelantó en el país para saber cuáles fueron esas causas y consecuencias de la guerra en Colombia, hizo posible que se reconocieran públicamente muchos de esos hechos violentos  que marcaron la vida de las comunidades más vulnerables y sus responsables aceptaran su participación de manera directa o indirecta.

De acuerdo con la entidad, estos reconocimientos voluntarios de responsabilidades lo que buscan es cuestionar la normalización de todo tipo de violencia y promover la convivencia pacífica, además de dignificar a las víctimas, permitiéndoles una suerte de reparación simbólica.


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“Si no escuchamos y no reconocemos estos impactos, va a ser muy difícil poder hablar de convivencia y reconciliación hacia adelante”, planteó Gerson Arias, director de Diálogo Social de la Comisión de la Verdad.

Tres reconocimientos en Norte

De los 58 procesos de reconocimiento y 40 de responsabilidades que durante los últimos años lideró la Comisión en todo el país, tres de ellos fueron posibles en Norte de Santander en los últimos días.

Los casos guardan relación con algunos de los acontecimientos que dejaron en evidencia la crudeza de la guerra que ha golpeado el departamento y frente a los cuales hasta ahora empiezan a aceptarse responsabilidades por parte de sus perpetradores. Estos son:

-Masacre de 34 campesinos de La Gabarra:

Cometida el 15 de junio de 2004 por el entonces frente 33 de las Farc y de la que al menos siete personas lograron sobrevivir.

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La Comisión de la Verdad propició los actos de recnocimiento y aceptación de responsabilidad./Foto cortesía

 

Liliana Salamanca, delegada de la Comisión de la Verdad, explicó que en este proceso de reconocimiento que se extendió por un año participaron 15 víctimas y 17 representantes de la desaparecida guerrilla, entre ellos algunos exintegrantes del secretariado.

“El proceso duró un año y en el marco de ese proceso tuvieron cuatro o cinco encuentros preparatorios con las víctimas y dos encuentros privados”, contó.


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Uno de los sobrevivientes de este sangriento episodio fue Esteban Hernández, quien señaló que durante al menos 17 años este caso se mantuvo impune, pues nunca nadie se atrevió a hablar de lo sucedido, nadie los buscó para escucharlos y sus responsables tampoco lo habían reconocido.

Por eso, agradeció el papel que jugó la Comisión de la Verdad, pues no solo les permitió hacer visible su historia,  para limpiar sus nombres y demostrar que ellos no eran eso que los señalaban, sino también sanar y perdonar.

“Fue una experiencia muy bonita porque me he dado cuenta de que ha servido de mucho y me ha dejado descansar de la presión que sentía, porque el país no conocía esto. Es una forma de sanar y por eso invito a las víctimas a que no sientan miedo. Cambió mucho mi vida haber hecho parte de este proceso”, expresó.

-Desaparición forzada en Juan Frío:

El otro caso en el que sus víctimas lograron resarcir en algo el dolor que durante años han sufrido gracias al proceso de reconocimiento fue el de Juan Frío, el corregimiento de Villa del Rosario, duramente violentado por los paramilitares.


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En este trabajo de escucha se vincularon 27 víctimas, familiares de personas desaparecidas y comunidad en general, y cuatro responsables del Frente Fronteras y del Bloque Catatumbo de las AUC que operaron en la zona.

Como resultado de los encuentros que adelantaron víctimas y victimarios, el artista cucuteño Juan Carvajal escribió un libro que recoge las voces de todos ellos.

Liliana Salamanca señaló que en este caso en particular, el nivel de esclarecimiento y de verdad pudo ser mucho mayor en Justicia y Paz, pero recordó que, como lo admitieron los mismos excomandantes paramilitares, en esa instancia nunca hubo un espacio de conversación entre víctimas y responsables. 

Sara Cotamo, una de las víctimas que hizo parte del ejercicio, admitió que esta fue una experiencia dolorosa, pero que sirvió no solo para dignificar a las víctimas, sino también al corregimiento mismo, que ha sido objeto de una larga y cruel estigmatización.


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“Como habitantes de Juan Frío nunca quisimos ni nunca pedimos que nos llegaran los paramilitares ahí. Nunca quisimos que la guerrilla llegar ahí, nunca quisimos que la Fuerza Pública, que era la que estaba para protegernos, nos volteara la cara, porque todo eso pasó en Juan Frío. Entonces, queremos que también se dignifique nuestro territorio”, manifestó.

-Incursión paramilitar en La Gabarra:

Este suceso también desencadenó otro de los actos de reconocimiento en los que las víctimas sintieron un gran avance, porque como poco ha ocurrido, uno de los uniformados involucrados en los hechos reconoció su responsabilidad.

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La Comisión de la Verdad propició los actos de recnocimiento y aceptación de responsabilidad./Foto cortesía

 

Se trata del mayor del Ejército para la época de los hechos, Mauricio Llorente, quien era el comandante del batallón contraguerrilla No. 46 Héroes de Saraguro (Tibú), en 1999, cuando fue la incursión paramilitar.

En este proceso participaron 13 víctimas de las masacres perpetradas el 29 de mayo y el 27 de julio, se adelantaron tres encuentros preparatorios y un encuentro privado del cual surgió un documental.

Zoraida Rodríguez, una de las víctimas que dejó el accionar de las autodefensas en el Catatumbo, admitió que la mejor experiencia después de lo ocurrido fue volver a contarla en público, porque durante 23 años permanecieron callados. “Nadie nos llamó, nadie nos preguntó, ni nos buscó”.

“Los victimarios reconocieron que cometieron el error y que fueron partícipes de las masacres de La Gabarra. Entonces, es una experiencia que nos sanó. Estoy sanando una herida de 23 años de la mano de la Comisión de la Verdad”, dijo Rodríguez.

Estas tres víctimas de la violencia en el departamento esperan que los avances que fueron posibles en estos años no se detengan y que su historia sirva para que nadie la tenga que repetir nunca más.

 

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Lucy Araque
Lucy Araque
Miércoles, 24 de Agosto de 2022

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